El matador de toros mexicano Arturo Macías resultó herido ayer en la plaza azteca de Mérida, en una tarde en la que José Luis Angelino paseó el único trofeo de un deslucido y mal presentado encierro de Villa Carmela, con el que Juan Bautista se marchó de vacío.
El percance de Macías llegó en su primer ejemplar, un toro complicado, con celo, que lo prendió por el brazo izquierdo cuando estaba toreando al natural en una faena de mucha exposición y valor. Trasladado de inmediato a la clínica Mérida, el diestro de Aguascalientes fue atentido de una herida por asta de toro en la axila izquierda, que atraviesa piel y tejido, provocando un despliegue de 10 a 12 centímetros hacia el codo. Intervenido bajo anestesia general.
Según explicó el cirujano Luis Alberto Navarrete, la gravedad de la herida radica en que esta fue muy cerca del plexo braquial que es la estructura nerviosa localizada en la base del cuello y el hueco axilar, responsable de la inervación muscular y cutánea del miembro torácico. Le dieron tres semanas de reposo absoluto.
La corrida, justa de presencia, a excepción del que hirió al matador Macías, que fué el más pequeño y con mucho genio y embestida descompuesta. Los toros con un puyazo. Agelino y Macías muy esforzados y con pundonor. Bautista con mucha técnica, hizo lo más torero de la tarde, con detalles de arte y estética.