El novillero malagueño Ismael Cuevas volvía el sábado a vestirse de luces después de nueve largos meses de recuperación de la gravísima cornada que sufrió el pasado mes de junio en la plaza jienense de Navas de San Juan.
El sábado, como decimos, la plaza de Villaluenga del Rosario fue escenario de esta reaparición del joven diestro, que habla con Burladero de sus sensaciones esa tarde: "Estoy muy feliz, después de 9 meses, de este camino tan largo... ha sido como una recompensa. La verdad es que ha sido sorprendente, me he encontrado muy seguro. Desde el día de la cogida estoy más seguro de mí mismo, sabiendo más todo lo que hago", confiesa.
Además, Cuevas saldó la reaparición con un gran triunfo que le insufla moral de cara a afrontar la temporada: "Dos orejas y un rabo corté a mi primer novillo y eso me da muchas fuerza para lo que viene por delante. Después el segundo fue más complicado, pero di la cara y le corté una oreja. La moral la tengo al 100%, porque antes de torear uno se preguntaba ¿qué pasará?, ¿qué sentiré?..., porque no había matado ningún toro desde aquel día. Sin embargo, las sensaciones han sido muy buenas", constata el novillero.
Por todo lo anterior, Cuevas mira al futuro con optimismo: "Echaba de menos vestirme de torero, el cuerpo me lo pedía y este año las empresas se están fijando y Antonio (Picamills) tiene hechas bastantes novilladas. Más de veinte. Queremos ir a los sitios importantes, a Sevilla, a Madrid o a Valencia. Ya perdí el año pasado y no pienso perder éste", concluye.