La apuesta salió ganadora. Al reencuentro de un torero de época con la plaza de Madrid había que ofrecer un ganado que a priori tuviera garantías y no defraudaron. Los toros de Victoriano del Río demostraron el dulce momento, y digo dulce, por el que pasa la vacada serrana. Nobleza a raudales, quizá escasita de poder en el último tercio pero que peleó aceptablemente en varas, y que sacó una calidad en las embestidas que permitió una de las faenas que quedarán para siempre en las memorias castizas.
Esa cualidad en los animales hubo espadas con disposición que nos dejaron verla y otros inhibidos totalmente de su profesión y más pendiente de la pose pictórica, simplemente nos la robaron.
La colocación y entrega de José Tomás hizo que sus dos toros desarrollaran clase a medida que pasaba la faena. El tercero de la tarde embistió con codicia en los lances de recibo. En el peto peleó mejor en el segundo encuentro y se arrancó alegre cuando lo colocaron, de agradecer porque extrañamente hoy día también se nos priva de ver un toro colocado para la suerte de varas. En la faena de muleta fue noble, pero le faltó un pelín más de recorrido y emoción.
El quinto de la tarde fue mejor en el peto, metiendo la cara abajo en los dos encuentros y peleando con más autoridad en el segundo envite. Fue un gran toro en el último tercio, tuvo recorrido y calidad en las embestidas, se metió tanto en la faena que terminó rajándose por toda la acometividad que había desarrollado al ver que no daba más de sí mismo y la inteligencia le ganó la pelea.
La calidad que nos robaron fueron los dos toros de un Javier Conde que ni mandó ni estuvo. El primero fue el que mejor embistió en las telas de salida, se auguraba un gran toro. Pero la desgana hizo que le pegaran en varas una eternidad, aun así, el toro empujó y llevó al penco y su sorda, al parecer ya que no atendía supuestas órdenes, montura por todos los terrenos de sombra. Acusó ese exceso consentido y con nobleza, se vino abajo demasiado pronto en la muleta.
El cuarto fue el mejor toro de la corrida. A esas cualidades ya descritas de sus hermanos hay que sumar que humilló siempre arrastrando el hocico y que fue el que tuvo más transmisión en las embestidas. Otra vez la apatía y las malas artes, para el toreo se entiende, de Javier Conde hicieron que se nos esfumara un gran ejemplar, que incluso al final pareció malo, mejor dicho, le hicieron malo.
Luego hubo otros dos toros que sin ser tampoco inferiores a sus hermanos en cuanto a nobleza se refiere, otro handicap nos robó ver desarrollar todo su interior, la fuerza. Fueron primero y sexto y lamentablemente cayeron en manos de Daniel Luque. Maldito sorteo...
JAVIER CONDE MEJOR QUE HAGA TELENOVELAS QUE ESTA MUY GUAPO EL TIO, ESTRELLA NO LE LLEGA NI A LOS TALONES, ES MUY GUAPO PARA LA CANTAORA, SERIA SENSACIONAL VERLO DE GALAN EN UNA TELENOVELA, PORQUE DE TORERO NADA. SI HUBIERA ESTADO COMO ESTUBO HACE AÑOS, COÑO, ADIOS J.T. Y TODOS, PERO....... YA NO TIENE ILUCION, MEJOR DE ACTOR DE TELENOVELAS, Q PENA QUE UN TORERO CON EL FONDO DE CONDE DE ESTO DE QUE HABLAR
Que cosa más graciosa "Les falto casta porque José Tomás los toreó en los medios......". Leer para creer. ¡Pero porqué antes de opinar del toro no os "empapais" de lo que es un TORO BRAVO.
Los toros eran justitos de presencia, les salvaba la cabeza, fueron buenos y nobles pero les falto casta, no se rajaron por merito y cabeza de J.T. que los toreo en los medios, si los hubiera dejado en el tercio su habrian rajado, comohicieron al final. J.T- ademas de valor, tiene cabeza y gusto para torear.
SR. VEGA, CUANDO TOREE JOSE TOMAS, QUE EL ELIJA SUS 2 TOROS.