Guillermo Albán y El Fandi han salido por la Puerta Grande en el cuarto festejo de la feria ecuatoriana de Quito después de que hayan cortado una oreja a cada uno de sus toros en una corrida en la que El Juli ha obtenido un apéndice si bien ha conseguido los momentos más intensos y de más calidad.
El primer trofeo lo ha obtenido el torero ecuatoriano, que ha hecho el paseíllo a pesar de la grave cornada que sufrió hace dos días en esta misma plaza. Albán se ha enfrentado a un animal de Triana cuya principal virtud ha sido la nobleza aunque ha evidenciado falta de fuerzas. Con él, Guillermo se ha mostrado templado y seguro, si bien ha evidenciado no estar al cien por cien.
Por los mismos derroteros transcurrió la faena al quinto, un toro con nobleza pero al que le volvió a faltar casta, codicia y el querer ir siempre a más. Aún así, volvió a hacer un esfuerzo y puso todo de su parte, lo que se transmformó en una nueva Puerta Grande.
Le acompañó a hombros El Fandi, que cortó una oreja al tercero de la tardegracias a un espectacular tercio de banderillas, gracias al cual consiguió poner al público en pie, exigiendo en demasía al animal. El de Huagrahuasi acusó todo ese esfuerzo cuando llegó a la muleta, lo que hizo que la faena no tomara vuelo. Aún así, fue premiado con una oreja.
La otra oreja la cortó en el que cerró plaza, que le volteó de forma espectacular, afortunadamente sin consecuencias a primera visto. Esto arrebató al torero de Granada que protagonizó una faena bullidora y de cara a la galería, que caló mucho en los tendidos del público quiteño.
Completó cartel El Juli que ha dado toda una lección de poder con el que abrió plaza, un animal de Triana de áspera embestida al que ha entendido perfectamente, dando siempre el sitio y distancia que el toro pedía. Sí que obtuvo un apéndice con el cuarto, al que realizó una faena de mucha intensidad y transmisión. El toro buscaba siempre la salida y el de Velilla de San Antonio consiguió taparle los defectos.