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Los Toros, Victoriano del Río: El secuestro y la joya

'Beato', el gran toro de Victoriano del Río | Foto: CABRERA
JOSÉ VEGA
05/06/2009 22:31
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Un secuestro en toda regla se vivió hoy en la plaza de toros de Madrid que nos privó de ver la plenitud y comportamiento la interesante y encastada corrida de Victoriano del Río. Dos fueron los artífices, uno el maldito viento convertido hoy en jefe de la banda, otro la desidia y la malgana de un torero portentoso, capaz de rescatar lo más sublime del Arte de Cúchares y a la los pocos días de estar como Cagancho en Almagro, simplemente mal. 

Unos dicen que la inspiración, bueno, pero además de Arte hay que tener oficio, ya que el que paga religiosamente su entrada no tiene porqué estar supeditado a que el Artista se levante por la mañana y se diga que hoy hace viento, está nublado, me duele un juanete...pues hoy tramite y otro día será. Más cuando el sufrido espectador  bastante tiene con aguantar,  y mucho, los desechos ganaderos que abundan por estos lares.

Porque esa desgana hizo que simplemente no vieramos el comportamiento de dos toros, segundo y quinto, los del Artista caprichoso. Casta se supone que tuvieron, ya que las malas artes hoy del Artista, hicieron que empeoraran con genio incluído a medida que pasaba la faena: malas lidias, dejandose enganchar, sacándolos por arriba y sin mando, hasta que se hicieron dueños y señores de la situación y luego, ¡qué malos fueron los toros que le tocaron al Artista!.

Aunque también fastidió el ventarrón, y mucho, pero ¿acaso dejaba de soplar cuando saltaban al ruedo los ejemplares de sus compañeros?, ¿no será que ellos estudiaron los terrenos donde menos soplaba, como Esplá, o simplemente vinieron con disposición y decisión a Madrid, como Castella?

A todo esto, hubo una joya de animal. Saltó al ruedo en cuarto lugar, y el destino hizo que fuera el último toro que estoqueara Luis Francisco Esplá en las Ventas. Un tío, que salió suelto y buscando terrenos de nadie en los primeros compases, y que cuando se quedó embistió sin mucho brío. Aunque fijo y sin cabeceos, se durmió en el peto y luego echó la cara arriba en banderillas pero mejoró mucho cuando metió la cara en los capotes de los lidiadores. Llegó la muleta y ahí sí que derrochó bravura, respondiendo por abajo con calidad, entrega y recorrido abrumadores. Por el izquierdo, también fue bueno, aunque algo distraído cuando salía de los pases. Le dieron la vuelta al ruedo, pedida generosamente por el diestro alicantino y parte del público.

El primero de la tarde repitió, mejor por el derecho con humillación en el recibo. Tardó en enterarse en la suerte de varas pero cuando lo hizo fue alegre en el primer puyazo, malisimamente picado atrás y abajo. El segundo lo tomó en corto y salió suelto. El viento hizo que a partir de aquí todo se le hiciera en tablas, más dentro de la raya de picadores por eso, en la muleta le costaba repetir para los medios. Aún así demostró calidad ya que tomó las telas humillado y con recorrido, pero sin exceso de casta.

El tercero, tomó con codicia pero frenándose el capote de Castella. Se dejó pegar con la cara arriba en el caballo y fue codicioso en la lidia y durante el tercio de banderillas. Encastado y con peligro sorprendió a su matador en la muleta. Otra vez el viento nos secuestró la casta, y la imposibilidad de obligarlo hizo que se fuera empeorando al sentirse el amo de la situación.

El sexto fue geniudo en el saludo, frenándose y cabeceando en el capote. Empujó en el caballo y aunque salió mansito del trance, se vino arriba en banderillas. Después resultó rebrincado pero con mucha casta. El peligro llegaba a partir del tercer muletazo ya que se quedaba abajo y buscando presa con genio y brusquedad. Nunca quiso nada por arriba, hubo que llevarlo muy sometido. 

Segundo y quinto...se los llevó El Duende o Las Musas Cigarreras de la Puebla... 

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