PINAR CULMINA EL TRIUNFO Y SALE A HOMBROS
El sexto refrenda el buen tono de la corrida de Alcurrucén. De buena condición el toro, le sirvió a Pinar para cortar la oreja que le hacía falta para salir a hombros y culminar el triunfo en su segunda tarde como matador en Madrid después de cuajar una faena que contuvo muletazos largos y templados. Mató de buena estocada y cayó la oreja.
El quinto toro ha sido un animal encastado aunque con complicaciones, también de la ganadería de Alcurrucén que ha sido aplaudido en el arrastre. Con él, Matías Tejela, lo ha intentado aunque no ha terminado de apretar el acelerador. Lo mejor de su actuación, una buena estocada.
El cuarto de la tarde se muestra algo más complejo que el resto de la corrida. Ferrera, que banderillea con voluntad, no se confía tampoco con el animal que se va poniendo peor conforme avanza la lidia, acusando las dudas del torero. Un feo hachazo cuando el extremeño lo pasa por el lado izquierdo lleva a Ferrera a desistir coger la espada.
El albaceteño Rubén Pinar ha dejado entreabierta la Puerta Grande de Las Ventas después de cortar al tercero de Alcurrucén su primera oreja como matador de toros en Madrid. Manejable también el toro de los Hermanos Lozano y molestado por el viento Pinar, el de Albacete se sobrepone y firma una faena limpia y técnica, con entrega y buena actitud por parte del joven torero de Tobarra. Remacha de una estocada en la que se echa literalmente encima del morrillo del toro para cortar el primer apéndice de la tarde.
El banderillero Raúl Adrada se ha librado, de milagro, de una cornada después de que haya sido arrollado por el segundo toro, a la salida de un par de banderillas, afortunadamente sin consecuencias.
Ese segundo toro fue un animal de diferente condición, con menos transmisión, pero que embistía bien cuando se le daba distancia. Sin embargo, Tejela pecó de encimista y el toro acabó defendiéndose, sobre todo al tercer - cuarto muletazo.
El primero de Alcurrucén fue un toro bien presentado, ancho de sienes, que como suele ser habitual en este encaste salió muy frío y manseó en el tercio de varas, antes de que Ferrera lo banderillease con más voluntad que acierto, por los adentros.
El animal se vino arriba a la muleta, embistiendo con mucho motor y transmisión, así como con profundidad. Antonio, muy entregado, intentó llegar al público en una faena vibrante pero en la que hubo enganchote, sin terminar de acoplarse con la embestida del animal. Mató de una estocada caída y tras una leve petición, tuvo división de opiniones.