La cogida del banderillero Gustavo Campos emborronó el festejo que se celebró anoche en la plaza de toros de Guadalajara, en el que se lidió un serio encierro de Real de Saltillo que resultó complicado y con genio.
El percance ocurrió en el tercer toro, cuando el subalterno resultó prendido en un par de banderillas, sufriendo una fea voltereta y una herida en el escroto y el periné. No fue un toro fácil ese tercero, con el que Guillermo Martínez lo pasó realmente mal con la espada, escuchando tres avisos. En el sexto, silencio... y otros dos avisos.
La única oreja del festejo fue a parar a manos de El Conde en una faena con altibajos a un ejemplar con tendencia a rajarse. Su primero nunca embistió y el azteca fue silenciado.
El español Antonio Barrera no logró puntuar en Guadalajara. Ni con el rajado primero de su lote ni con el quinto, que punteaba los engaños. El sevillano, aunque puso voluntad, tampoco se terminó de confiar.