El alicantino José María Manzanares ha firmado una faena de buen nivel y ha abierto la puerta grande de la plaza de toros manchega de Almagro, donde ha cortado tres orejas en una tarde en la que la corrida de Gavira dio una mala imagen tanto por la presentación como por el juego de los toros, muy bajos de raza.
Las dos primeras orejas las cortó a un toro noble aunque flojo de la ganadería de Gavira después de un trasteo templado y despacioso. Hubo momentos al ralentí por ambos pitones, de gran trazo, completados con una gran tanda al natural, sublime. Dejó una gran estocada.El alicantino volvió a dar una gran imagen en el quinto, con dos series de naturales muy despaciosas y de muchísimo temple a un toro que se dejó sin maldad. Otro triunfo en la tarde antes de la gran cita de Bilbao.
Antes, Enrique Ponce se mostró artístico e inteligente con el primero de la tarde, un astado manso y flojo al que llevó templado y a media altura por ambos pitones. A la hora de matar se puso complicado el animal, que se marchó a los terrenos de chiqueros. No lo tuvo fácil para matar el valenciano, que escuchó dos avisos. El cuarto fue otro manso y rajado que llegó sin fuerzas a la muleta con el sólo pudo justificarse.
Por su parte, Miguel Ángel Perera se las vio en tercer lugar con un manso rajado al que tuvo que estar persiguiendo por todo el ruedo. Lo toreó en los terrenos de tablas, pero no había la emoción necesaria. La música hizo un intento de sonar, pero no la dejó el torero. Pinchó. Con el sexto se contagió del toro, siempre al hilo de pitón en una faena muy a menos en las que hubo hasta dos desarmes.