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En Madrid no hay más cera de la que arde

CARLOS CRESPO
10/09/2010 10:51
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Ante los decepcionantes carteles de la feria de El Pilar de Zaragoza -que a través de los medios de Prisa nos intentarán convencer para comprarla como forma de apoyar la Fiesta en tan duros momentos- Taurodelta se ha marcado una más que interesante feria de Otoño en Madrid. Nunca es tarde si la dicha es buena. Del lío de la capital maña con Zorita a la cabeza ya habló ayer Alfredo Casas en su particular arenal. Los de Madrid parecen haber pasado más desapercibidos.

Hace unos días, un amigo me comentaba su desazón y cierto enfado por el descarte de la tradicional corrida ‘torista' en los carteles de octubre. Volvemos al ‘torismo' mal entendido. Conocida la ausencia de Victorino Martín apenas hay ganaderías duras en buen momento con toros suficientes para lidiar en este tramo de la temporada. Y menos en Madrid.

En el plano ganadero, no es mala la feria la de Otoño. Ahí están los toros de El Puerto de San Lorenzo, que el pasado San Isidro lidió cuatro toros de nota alta o la baza casi segura de Núñez del Cuvillo, con su tercera corrida en Las Ventas tras un ‘doblete' en mayo en el que superó el notable. La incógnita estará en Torrealta y si los seis toros estarán más cerca de ese Zurcidor que enamoró en Sevilla o el naufragio de Bilbao. Firmaría con que estuvieran en la línea de los dos remiendos del Aniversario.

Algo similar ocurre con los toreros anunciados. No hay más cera de la que arde. Sin Sebastián Castella ni Miguel Ángel Perera, no hubiera estado de más que El Juli hubiese dado un paso al frente y no haber desestimado a las primeras de cambio la oferta de torear en Madrid, como colofón a su mejor temporada. Distinto es el caso de Ponce y su poco affaire con esta plaza o de Morante, un genio que no contaba con torear aquí en octubre.

Conocida la ausencia de Victorino Martín apenas hay ganaderías duras en buen momento con toros suficientes para lidiar en este tramo de la temporada. Y menos en Madrid

Por todo eso es de agradecer, a la empresa y a los toreros, que sí estén El Cid, Manzanares y Talavante. Manuel Jesús sigue en busca de ese sitio que perdió el año pasado y que tanto le está costando recuperar. José María, a expensas de lo que ocurra con su mano, no devuelve la cara y tira la moneda de aire tras quedarse fuera de San Isidro por una inoportuna lesión. Y porque Alejandro, sin matar los toros, va de menos a más y está necesitado de un golpe de mando.

También apetece ver -y mucho- a Diego Urdiales, que en Bilbao pegó los mejores naturales de la feria, la evidente progresión de Alberto Aguilar al que en España se ha ignorado y el momento de Miguel Tendero. Sin olvidar a un veterano como Juan Mora y dos toreros del gusto del público venteño, como Curro Díaz y Morenito. Y en la novillada, tres jóvenes punteros, Cristian Escribano, Víctor Barrio y Damián Castaño.

Al César lo que es del César. Aquí hemos hablado de los errores de la gestión de Taurodelta en Madrid en este último año y es de justicia resaltar cuando se hacen las cosas bien. En la primera plaza del mundo debería haber sido así siempre.

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