El espectáculo taurino tiene mucho más que las dos horas de corrida. La preparación y selección que toros y toreros realizan antes del festejo son fundamentales para la función. Si los toreros se preparan fisícamente y entrenan y perfeccionan suertes toreando de salón, los ganaderos tienen una labor fundamental en la selección ganadera.
Para ello se emplea la tienta, una función esencial en la que se seleccionan las vacas reproductoras y los machos que padrearán la ganadería, así como los caracteres que fijarán el comportamiento de los descendientes que, años después, se lidiarán en las plazas.
Poco conoce el gran público de las labores de tienta. Los ganaderos suelen llevarlas en secreto, y cada uno 'a su manera'. Las características de la bravura y los objetivos que se marcan en la prueba son tantos como ganaderías existen en el campo. No hay dos tientas iguales ni dos criterios de selección idénticos.
La tienta de vacas es fundamental para una ganadería. De cada camada, el ganadero probará todas las hembras, y aquellas que mayor nota alcancen en el particular examen al que las someta su criador, pasarán a madrear y gestar los nuevos becerros.
En invierno todas las ganaderías someten a esta prueba a las vacas, en una labor que consta de tres partes bien diferenciadas. El tentadero tiene una estructura similar a la lidia. De salida, la vaca toma contacto con la plaza y empieza a manifestar sus primeras condiciones. Suele ser el momento en que también se encuentra con el caballo y recibe un primer puyazo, sin entrar en la suerte como tal, más bien como primer contacto.
La faena la dirige el ganadero, y es él quien solicita al torero que 'pare la vaca' con el capote. Es muy difícil torear a las hembras de primeras, como ocurre con los machos en la plaza. Se suele andar delante del animal e intentar que se fije en los engaños. En muchos casos, las primeras acometidas pueden ser algo violentas, de ahí el que no se lancee a la verónica como tal.
Después llega el turno del caballo. Para muchos la prueba fundamental en el campo. La vaca se coloca frontalmente al caballo y desde ahí, fija en el picador, éste la llama y ella mostrará su condición. Puede acudir galopando, al paso, distraída o parándose; y una vez que llega al peto, puede empujar con bravura humillando, defenderse con la cara alta, mansear y salir suelta, protestar, defenderse o topar.
Todas sus reacciones serán escrutadas fielmente por el ganadero, que decidirá la nota en el caballo. Tras sacar la vaca del peto, se volverá a poner una y otra vez, hasta que el criador considere la prueba como suficiente para obtener conclusiones. Es ahí cuando los toreros pueden lancear en algunos casos de capa, aunque fundamentalmente se procura correrla y situarla frente al caballo, para un nuevo encuentro.
Con la vaca 'vista' en el caballo, el ganadero da la orden 'de torearla' y llega la labor fundamental del torero. La probará atendiendo a sus condiciones e intentará realizar una faena. Debe torear por ambos pitones para comprobar sus reacciones y condiciones, y su labor suele ir a mayor nivel de exigencia.
La misma faena suele tener dos partes. Una primera 'para el ganadero' en el que se busca analizar todos los detalles del comportamiento del animal, con el que el criador decidirá si la vaca debe permanecer como reproductora. Sueles ser series de toreo fundamental, en redondo o al natural, donde al animal se le exige en función de su bravura.
La segunda parte suele ser 'para el torero', en la que el espada, una vez que el ganadero ha valorado al completo el comportamiento de la vaca, ensaya y perfecciona nuevas suertes, ejecuta inicios de serie o muletazos finales, anda con los animales y mejora algunos defectos.
Tras ello, la vaca volverá al campo, hasta que el ganadero tome la decisión final. Las nuevas tecnologías, como cámaras, ordenadores y programas de genealogía hacen que los criadores estudien reatas, orígenes, procedencias, sementales y líneas de familia antes de tomar una decisión sobre si la vaca servirá o no como reproductora.
La mayoría de los ganaderos tiene claros los criterios de selección que aplican. Algunos toman como nota fundamental el caballo. Otros optan por la bravura en la muleta. Otros ponen nota al conjunto de la lidia. Ninguno coincide en el criterio de 'bravura', aunque todos lo hacen al señalar que la tienta es prueba fundamental y que con una mala selección, una vacada histórica podría desaparecer en cuestión de una década y que corregir un error de selección puede tardar muchos años.
Aprovechando las posibilidades de la nueva tecnología, Burladero.com quiere acercar a sus usuarios la faena de campo, muchos de los cuales no habrán podido disfrutar de una tienta. Compartimos una jornada de campo con el diestro Miguel Ángel Perera en la ganadería de Garcigrande. Es el propio criador quien, en el vídeo, narra y matiza algunos de los detalles fundamentales de la selección ganadera.