Los mexicanos Eulalio López 'Zotoluco' e Ignacio Garibay cortaron una oreja cada uno en la séptima corrida, octava de la Feria de San Marcos, en Aguascalientes con un encierro que ofreció poco juego en su conjunto. El Juli, con un lote muy desclasado y complicado incluso, fue el blanco de las iras del público, que pitó al madrileño.
Zotoluco se mostró cuajado y muy técnico con su lote realizando lo mejor con el cuarto donde destacó con el capote y firmó una faena de muleta inteligente y bien estucturada sobre ambas manos. Mató de estocada desprendida y cortó una oreja.
El Juli no tuvo opción alguna, con dos toros que desarrollaron complicaciones y arrollaron en las telas que les presentaba el torero español. Julián no se dio coba y acabó pronto con ambos ejemplares, lo que enfadó a parte del público hidrocálido.
El azteca Ignacio Garibay pudo salir a hombros y el tendido dedicó una sonora bronca al juez de plaza por no conceder la segunda oreja en el último toro de la corrida, después de que fuera silenciado con el primero de su lote, que no dio oportunidad de lucimiento.
Pero sacó raza en el sexto Garibay y se la jugó con un toro que tuvo transmisión e importancia en la muleta del mexicano. Mató de estocada desprendida y, quizá por ello, el juez no accedió a la sonora petición del doble trofeo.