El diestro Serafín Marín permanece ingresado en la Clínica Quirón de Zaragoza, tras la fortísima voltereta sufrida ayer. El torero se encuentra animado, entre otras cosas "porque la empresa me ha prometido un puesto en la Feria del Pilar", asegura en declaraciones a Canal Sur Radio. El catalán no se puede aún mover "estoy en la cama, no me puedo levantar hasta que no terminen las pruebas, pero me encuentro bien", confiesa.
El torero, que mañana podría recibir el alta, tiene buen ánimo, aunque reconoce que "todo fue muy fuerte. Yo creo que volé como dos metros y pico o tres, y la forma de caer fue impresionante", recuerda el torero, que analiza el toro y el momento de la cogida: "El toro fue bravo, muy encastado, y eso tiene problemas, porque no es un toro tonto. Hubo unas primeras series por el pitón derecho que las tomó muy entregado, que me aguantó muletazos muy exigentes. Luego por el izquierdo venía menos entregado, embestía más andando, más a media altura, como si supiese siempre que se dejaba algo atrás", explica.
El momento de la cogida fue dramático: "Yo estaba muy asentado, muy firme, y como estaba así, el toro se volvió rápido y me cogió por los machos, y el cuerpo subió todo rígido para arriba, como si fuese un cohete", relata el de Montcada, que explica que "conforme iba cayendo, que tardé mucho, y cuando me pegué el porrazo, perdí el conocimiento. Yo ahí estaba como flotando cuando me subió para arriba, pero cuando caí fue muy angustioso", explica.
Las sensaciones que se vivieron en aquellos momentos fueron terribles: "Me acuerdo de la vista, que no veía casi nada, todo negro, muy negro, apenas un rayo de luz, no podía respirar nada, no podía mover el cuerpo... De ahí me acuerdo de poco, sólo tengo lapsus, me acuerdo que me estaba afixiando, el cuerpo paralizado... la verdad es que fue angustioso", se sincera el torero.
En aquellos momentos Serafín explica que " se apagó todo. me acuerdo de cuando me llevaban a la enfermería tímidamente, no podía respirar, tenía como un tapón en la boca. Al final el mozo de espadas metió la mano y sacó la lengua, y ahí pude comenzar a respirar. Yo no podía mover los brazos, y cuando llegué a la enfermería si tengo algún recuerdo de cómo fui empezando a respirar, a mover los brazos... pero por ejemplo no me acuerdo de los compañeros, recuerdo ver a Encabo, pero no sé ni lo que me dijo ni nada", confiesa con detalle.
Pese a las dramáticas imágenes, Serafín asegura que "esta me va a hacer menos daño que la del año pasado. Esa sí fue fuerte. La verdad es que los toros me cogen poco, pero cuando lo han hecho me han hecho mucho daño. Pero cuando me recupere en unos días, la fortaleza física la tendré completa, no es como el año pasado, que perdí toda la fuerza, y que me acuerdo de todo, de cómo pasó. Tengo todas esas imágenes en mi mente, y ahora sólo tengo lapsus", asegura el diestro desde la clínica.