El diestro extremeño Miguel Ángel Perera cuajaba hoy en Nîmes una gran faena y cortaba las dos orejas de un buen toro del Puerto de San Lorenzo. El torero pacense no esconde su satisfacción aunque, ambicioso, se quedó incluso con ganas de más: 'La pena es que al toro le faltó postre. Tuvo mejor inicio que final. Lo cuidamos mucho, tanto yo como la cuadrilla, y la lidia fue muy medida. Luego, le dejé que se arrancara de largo y he podido torear muy a gusto, bajándole la mano y llevándolo largo. Muy roto", comenta Perera a Burladero.
El escenario era también especial para Perera: "La gente se acordaba de las faenas que pude cuajar el año pasado en esta plaza, de aquella faena del rabo en Nîmes y desde el quite que le hice al primer toro, vieron mi disposición", reconoce Miguel Ángel.
La faena de hoy encuentra nexo en una imparable trayectoria del matador extremeño que comenzó a mediados de agosto del pasado año y no ha parado todavía. Sevilla, Aguascalientes, Jerez y ahora Nîmes han sido los últimos testigos del momento de Perera: "Voy buscando la regularidad, porque eso es lo que han tenido todas las figuras del toreo y lo que hace falta para serlo. Por eso quiero mantener es dimensión grande todos los días que toreo", comenta.
El gran comienzo de temporada de Perera se contrapone a los de otros años protagonizados por Miguel Ángel cuando el torero comenzaba la ascensión de mitad de campaña hacia delante. Perera no contempla la posibilidad de acusar este gran comienzo y sufrir un bajón al final: "Si es cierto que me hago la pregunta a veces de cómo llegaré al final de año después de empezar tan fuerte pero creo que no lo voy a acusar ni me va a pesar la temporada. No creo que sea un torero de finales sino de torear muy seguido, y los años anteriores fue en agosto y septiembre cuando exploté precisamente por eso, porque toreaba a diario y el ritmo era mayor que en marzo o abril. Este año no he parado y empalmé una temporada con la siguiente y creo que lo estoy agradeciendo", concluye.