Hace un mes, José María Manzanares cortó dos orejas en la feria de Abril de Sevilla bajo un auténtico diluvio. Este viernes, en Madrid, bajo una intensa lluvia no ha podido reeditar el triunfo aunque no duda en asegurar que "me voy satisfecho por mi actuación pero no contento, porque no he triunfado. Ha molestado mucho el aire pero también el piso, porque los toros se agarran mucho".
Una vez que con su primero no ha tenido apenas opciones, Manzanares ha podido resarcirse a medias con el quinto: "Si ese toro me hubiera aguantado las series enteras... ha sido una pena, la verdad. Tenía que dar tres y el de pecho, porque se me venía abajo muy pronto. Tras el primero, tenía todas las esperanzas en el último, que no ha sido mal toro porque ha tenido calidad, aunque le han faltado las fuerzas. Cada uno tiene delante el animal que tiene y se tiene que amoldar a sus condiciones. La pena es que no ha tenido empuje y no me ha permitido atacarle", afirma.
Y es que, en su opinión, en la decimosexta de la feria de San Isidro no se ha cumplido el refrán "tarde de lluvia, tarde de triunfo, parece ser que hoy ha sido la excepción que confirma la regla. A mí me gusta torear con lluvia, no es algo que me molesta... lo que no me gusta es el viento".