La rejoneadora Conchita Cintrón, fallecida ayer, concedió una de sus últimas entrevistas el pasado verano al periodista José Ignacio de la Serna. Publicada en la revista Taurodelta del pasado mes de julio, a continuación extractamos algunos de los recuerdos de la amazona.
"No tenía sentido alguno de la responsabilidad. Yo toreaba por puro placer, porque me entretenía y porque me emocionaba. Pero responsabilidad, ¿Por qué? ¿De qué? El que es torero lo es por pasión. Yo salía a torear porque era mi vida, aunque que era consciente de que podía perderla".
"A mí lo del caballo me importaba muy poco. Lo que me gustaba de verdad era el toreo a pie. Aunque yo no sabía realmente lo que era una
corrida de toros".
"El que tenga miedo que se vaya a vomitar a otra parte. Porque se vomita de miedo,¿sabes? Pero, ¡ah...! hay un momento en el que sí se siente miedo: en el patio de cuadrillas. Son lo momentos más terribles que puedas imaginar. Se sufre de verdad. ¡Ojo! Es miedo a lo desconocido, no al toro. Allí nunca faltan los momentos de silencio. Sientes la inquietud de las mulillas, se oyen las espuelas del picador golpear en el estribo, los monosabios se mueven por todos lados... La corrida ya no se puede suspender y el torero no tiene más remedio que esperar y ‘tragar paquete'.
"Los pitones del toro me sirvieron de orientación y vi que el sitio donde tenía que meter la espada quedaba justo en medio. Lo que no sabía era
si tenía que hacer fuerza hacia adelante o hacia abajo. Decidí levantar bien el codo, comome había aconsejado en el picadero de Ruy el matador de toros Fortuna, y metí la muleta enla cara del toro. Lo que vino a continuación fue cosa de segundos, sentí un ligero golpe en el brazo, y el toro rodó sin puntilla".
"Todo lo que se haga a dúo, es más bonito que a trío. Me enojaba estar supeditada a lo que el caballo quisiera. Es que a caballo no hay temple".
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MUERO CON EL DISGUSTO DE NUNCA HABER VISTO TOREAR A CONCHITA.