El novillero Carlos Durán ha cortado la única oreja del cuarto festejo de la feria de Fallas, que ha estado marcado por la gravísima cornada de su compañero Antonio Hernández. Un percance que ha hecho que el valenciano tuviese que matar al novillo del compañero herido: "Me ha pillado de improviso, pero es que la novillada no ha sido nada fácil. La prueba está en que en cuanto ha podido, el novillo le ha metido para la enfermería".
Con muy poco rodaje a sus espaldas, Durán reconoce que "he echado ganas, ilusión y coraje para cortar esta oreja. Estoy poco rodado y la lástima ha sido que no me hayan dado la oreja de mi primero, que me la han pedido porque podríamos estar hablando de una Puerta Grande. Otra vez será, estamos para seguir luchando".
De su actuación, destaca la faena a su último novillo, con el que reconoce haberse encontrado "muy a gusto porque ha sido el que más se ha dejado y yo me he visto bien. La plaza de Valencia pesa mucho pero creo que, poco a poco, con mucho esfuerzo, voy a dar una buena tarde de toros la próxima vez que toree".