El matador de toros extremeño Miguel Ángel Perera paseaba esta tarde la última oreja de la Feria del Caballo en Jerez. Un trofeo que consuela a medias a Perera: "La verdad es que no se puede hacer más con menos, pero estoy en Jerez, aquí han pasado cosas muy importantes y tenía un buen número de orejas en la mano. Por eso estoy enfadado", confiesa.
Sin embargo, el torero pacense se queda con que todos los que hayan visto la corrida se convencieran del toreo y el momento de Perera: "Hombre, la suerte de hoy, la cosa positiva es que han estado las cámaras de televisión en directo y lo ha visto más gente que la que había en la plaza, pero uno siempre espera y quiere más, y lo bonito habría sido poder salir a hombros", explica.
"No era fácil levantar la tarde -continúa-, pero yo he venido a darlo todo a Jerez, después de cómo está yendo la temporada, con mucha ilusión, he salido al ruedo muy predispuesto, a hacer todo lo que incluso los toros no permitían".
Miguel Ángel llegaba hoy a Jerez después de haber arrasado en sus dos tardes contratadas en la feria de San Marcos en Aguascalientes, plaza donde hizo una triunfal presentación: "Hombre, lo de México fue importante porque allí conseguí salir a hombros, y esta tarde pues irme andando... me voy muy cabreado".
Por eso, Perera pese a cortar una oreja quiere olvidar cuanto antes la tarde de hoy y centrarse en lo que le espera: "Afortunadamente quedan muchas ferias importantes y espero seguir estando en la plaza como estoy ahora, lo que pasa es que te da coraje, cuando llevas una racha o una consecución de triunfos saliendo a hombros... uno lo que quiere es mantener esa regularidad y seguir puntuando, pero bueno, hoy no puede ser. Tocará mañana en Valdemoro", concluye.