El extremeño Antonio Ferrera volvía a triunfar con victorinos, en esta ocasión en el cierre de la Feria de San Julián en Cuenca.
El pacense agradecía este triunfo, fundamentalmente, por ser capaz de amarrarlo con la espada: "Llevaba una racha de cuajar toros muy importantes y me faltaba rematarlos con la espada, que me ha quitado muchas orejas. Al primero, que le tenía dos orejas y lo toreé muy a gusto por el pitón izquierdo, ya lo pinché pero al segundo lo he cuajado muy a gusto en banderillas, donde he expuesto mucho y después en la muleta he estado muy fierme, lo he matado bien y le he cortado dos orejas muy redondas", comenta a Cope.
Sin embargo, Ferrera lamentaba ese fallo a espadas con el primero aunque se quedaba con lo realizado en el ruedo: "Ha sido una pena lo de la espada en el primero, porque la faena ha sido muy para mí, arrastrando la muleta, dejándosela muy adelante y con mucha profundidad. Pero bueno, en el otro creo que los tercios de banderillas han sido de los más redondos y lo pude matar", reconoce.
"No me gusta decir que estoy en el mejor momento -continúa-, pero sí es un momento en el que estoy intentando desarrollar muchísimas cosas. Toreando este año muchas corridas de victorino estoy conseguiebdo torear muy bien toros de este encaste. Cuando estás muy metido en esta profesión, hace que consigas disfrutar de ella como me ocurre ahora".