El valenciano Enrique Ponce prolongaba en Linares su triunfal mes de agosto: "La verdad es que sí, que ha habido momentos buenos. El toro no ha sido fácil porque apretaba mucho siempre y pegaba cabezazos, era muy difícil de templar. Lo bueno es que no me ha enganchado, que lo he llevado siempre templadito, siempre metido en la muleta", comenta a Burladero refiriéndose a la faena de las dos orejas al cuarto de Sorando.
"Sobre todo por el pitón derecho he podido ligar -prosigue-, pegarle muletazos hilvanados, con gusto, los remates... estoy contento, porque además aquí a Linares es una plaza a la que vengo siempre con cariño, con la responsabilidad de vivir aquí cerquita y la necesidad de estar bien".
Por todo lo anterior, el balance sólo puede ser positivo: "Me voy contento, porque aunque el toro no ha sido fácil, le he podido cuajar una faena a gusto y haciéndolo poquito a poco, y la verdad es que me voy contento".
Del toro de Román Sorando comenta lo siguiente: "El toro ha empezado mejor que ha terminado. Ha ido a menos, de mitad de faena en adelante ha empezado a apretar más, al principio se tragó dos tandas con la mano derecha muy templadas y muy bien, luego por el izquierdo te pegaba cabezazos, te medía, se venía más... y aún así también le he podido sacar dos tandas con la mano izquierda, pero de mitad de faena en adelante yo creo que el toro ha buscado el refugio de tablas".
"Aún así pienso que la base ha sido esa, dejarle la muleta puesta en la cara y sobre todo anticiparme mucho a él, que a la salida del muletazo ya la tuviese puesta otra vez, para que el toro fuera ahí sometido y anticipado a él, y ahí no ha tenido más remedio que seguir la muleta", concluye.