El matador de toros Fernando Robleño ha protagonizado este lunes lo más destacado de la tercera de la Feria de El Pilar, con una pésima corrida de El Conde de la Corte, dando la única vuelta al ruedo. Por ello, el madrileño se marchaba "muy contento porque aunque no me voy con las orejas en la mano, he toreado como yo siento el toreo. Creo que es el escenario idóneo y lo que me hace falta es que me sirva, que no caiga en el olvido y cuenten conmigo, porque todavía tengo cosas que decir".
Una buena tarde la que ha cuajado Robleño, enmarcada en una temporada en la que han escaseado las corridas... casi todas con encierros duros: "Yo a mi forma, cada uno tenemos una, creo que sé torear. En este tipo de corridas que mato, gracias a Dios, embisten muy pocos toros que te permitan torear así y todo es una guerra, como mi segundo de hoy. La gente no ve así la proyección que tiene uno por dentro", explica el torero.
Ademas, Robleño destaca la faena a su primero de Conde de la Corte, porque "a mí me gusta torear derechito, me gusta dar los toques con suavidad y torear despacio... lo que es el toreo toda la vida. Y ese toro, por momentos, me lo ha permitido. Mi corazón sigue latiendo... y fuerte", finaliza.