Acaba de llegar de Colombia, última parada de su campaña americana. En Medellín salió a hombros y en Bogotá dejó un gran sabor de boca. Es la continuación de la temporada de 2007, y sólo un aperitivo de lo que asegura que va a llegar en 2008. Miguel Ángel Perera está ilusionado, casi impaciente porque salten los toros en Torremolinos y, sobre todo, Castellón y Olivenza, primeras citas de su calendario.
La ilusión se mezcla con la responsabilidad. El torero asegura que "va a ser una temporada muy importante. Viéndola como torero, esta campaña va a ser de mucha rivalidad, de mucha competencia. Buena y bonita para el aficionado, para el público. Aunque va a ser dura para nosotros, para los toreros, sobre todo para los que están consagrados y también para los que queremos estamos queriendo alcanzar el sitio que ocupan ellos, en definitiva creo que se presenta una temporada muy competitiva", asegura Miguel Ángel.
Su mensaje parece anunciar guerra. Sin cuartel, en el ruedo. Esa ha sido la constante de su trayectoria. Y con tantos toreros en la baraja, no piensa ceder terreno. Sin embargo, el extremeño tiene muy claro quien es su principal rival: él mismo: "Siempre lo he tenido claro, que mi triunfo no depende del fracaso de otro compañero. Sobre todo, porque aunque haya rivalidad ésto no es una competición. Aquí no gana quien más orejas corte. Todos intentamos, o al menos es mi caso cuando salgo a la plaza, que se nos recuerde por una faena rotunda, maciza, un toreo profundo, largo... y luego eso a veces no se ve reflejado en el número de orejas. Está claro que para mí, mi mayor rival soy yo, intentando ser mejor cada día que me vista de luces".
El torero habla ilusionado de su temporada, en la que se agolpan muchas fechas clave. Todas en plazas importantes. Es uno de los ejes del 2008, después de que el pasado año no contase como debiera en muchos sitios. A la responsabilidad que conlleva estar en esa posición, en Perera se suma un planteamiento muy 'gallista'. Competir con todos. Tras el aperitivo malagueño llega Castellón. Primera cita. Juli y Manzanares en el cartel.
"Creo -asegura el extremeño- que quien no apuesta no gana, aunque también es verdad que cuando uno apuesta puede perder. Pero cuando uno está en un momento en que lo ves claro, tienes que hacer las cosas, y ahora mismo yo en el momento en que me encuentro tengo que apostar a lo grande. Se pueden y se deben conseguir muchas más cosas de las que se han conseguido, y ese es mi objetivo", apunta.
Miguel Ángel habla de otros comienzos de temporada. Los últimos años han sido fuertes, y su nombre ha sonado en las primeras ferias del calendario: "También es verdad que años atrás he tenido comienzos de temporada parecidos a éste, de ir tres tardes a Madrid, estar bien colocado en Sevilla, ir a Valencia, Olivenza, el año pasado no estuve en Castellón... pero quizá esta temporada la apuesta sea mayor en el sentido de que la expectación también es mayor, por el planteamiento de la temporada, por lo que pasó el año pasado, y por todo lo que se espera", confiesa el torero.
Para Perera, muchas posiciones se aclararán en las primeras ferias: "Hasta que no pase Madrid sobre todo, porque sabemos que el resto de la temporada es importante, pero sobre todo lo que pase de aquí a Mayo es decisivo para el resto del año. Y lo afrontaré como he intentado hacer siempre desde años atrás hasta este momento, como si cada tarde fuera la última, para aprovechar hasta la última posibilidad que me den los toros y seguir creciendo", asegura Miguel Ángel.
En varios de los carteles su nombre aparece ligado junto al de El Juli. Los dos han formado una pareja natural, complementaria, con un concepto muy similar de entender su toreo y el planteamiento de su temporada: "La verdad es que sí, que en el concepto tengo mucha similitud con él, con el toreo que lleva buscando Julián y que ahora en los últimos años está consiguiendo. Es un toreo profundo, de mano baja, ligado, reunido, sobre todo buscando que esté el animal mucho tiempo metido en la muleta, dominado...", apunta.
Sin embargo, no niega que cuando han hecho el paseíllo juntos, han saltado chispas en el ruedo y esa rivalidad, esa tensión, se ha vivido en el tendido: "La verdad es lo que tu dices, que hasta ahora, las tardes que nos hemos encontrado no ha sido algo buscado ni provocado, hemos coincidido en los carteles, y él como figura del toreo ha salido a defender su sitio y yo como te he dicho antes, como torero que quiere llegar a esos lugares, he salido a pelear y a buscar el sitio que quiero conseguir en el toreo, y bueno, se ha provocado esa competencia o esa rivalidad, como por ejemplo la tarde de Albacete, y otras que hemos toreado juntos, como Dax el año anterior o el pasado en Barcelona, de palparse arriba en el tendido que hemos salido a mordernos los dientes, con gallardía, como han hecho los toreros toda la vida", confiesa Miguel Ángel.
El planteamiento para 2008 agrupa en su agenda todas las ferias de relevancia. Pero el de Puebla de Prior confiesa que la plaza que le quita el es Madrid: "Sí, no tengo ninguna duda, Madrid sobre todo. Me encanta Sevilla, ahí están Valencia, Bilbao, Pamplona... plazas todas importantísimas y de una relevancia tremenda, pero Madrid es Madrid. Y como se suele decir, de Madrid al cielo. Esa es la gran meta de este año, y con el Domingo de Resurrección por delante, es una apuesta bonita", concluye ilusionado el torero extremeño.