No ha concluído todavía el accidentado serial sevillano y sin embargo son varios los toreros que han golpeado con fuerza. Uno de ellos, el extremeño Miguel Ángel Perera ha vuelto a confirmar en Sevilla su candidatura a llevarse la temporada. No puede decirse que la faena del pasado sábado resultase una sorpresa, más bien un golpe de autoridad y de buen toreo en un marco tan trascendente y especial como el de La Maestranza.
Mañana viernes vuelve a pisar el albero sevillano con la intención de superar incluso lo conseguido en su primer paseíllo y abrir la tan ansiada Puerta del Príncipe. A unas horas de esta segunda cita, el de Puebla del Prior habla con Burladero en una amplia entrevista donde analiza esa tarde, su importancia y lo que espera a partir de ahora.
"Hombre, ha pasado Valencia, Madrid en Resurrección... y tiene que volver a pasar Sevilla y también Madrid, que son las ferias que van a marcar la temporada, aunque luego después de Mayo siguen viniendo Pamplona, Bilbao, la feria de Julio en Valencia, que son de primera y tienen repercusión. Pero está claro que de aquí a que pase San Isidro, cada tarde es un reto, un compromiso fuerte que hay que aprovechar al máximo. La corrida del sábado tuvo, entre otras claves, la importancia de levantar la tarde en el sexto toro y la competencia con los tres gallos.", reconoce el torero extremeño.
Perera es consciente del momento que vive, un momento largo, que le acompaña ya desde mediados de la pasada temporada y que le multiplica la confianza: "Hombre, la corrida del sábado en Sevilla podía haberme marcado para mal si el mismo toro que me salió no lo hubiese cuajado, porque creo que también hay que valorar siempre a los toreros en función del toro que tiene delante, muchas veces un torero te puede enseñar la dimensión que tiene o que puede alcanzar sin cortar las orejas. Se puede ver el momento que está atravesando aún sin trofeos. Lo que sí está claro es que puntuar de esa forma en Sevilla, acercándome al toreo que yo voy buscando, en una tarde en la que como bien dices el ambiente que había en ese momento en la plaza, las cosas que habían pasado en primer y segundo toro, habían hecho de esa tarde que hubiese tenido un significado especial; y para mí rematar la tarde como se remató, cuajar la faena que cuajé a ese toro, la verdad es que me quedo muy satisfecho", reconoce el extremeño.
Miguel Ángel se detiene en analizar esa faena al sexto de Ventorrillo. Un trasteo que será de los que se recuerden cuando la temporada ponga punto y final: "La faena tuvo dos partes, tres series muy rotundas, muy macizas, muy ligadas en redondo y después, cuando el toro pedía un tiempo, fue toreo muy lento, dándole todo su tiempo y haciendo las cosas muy a favor del toro. La primera parte con la mano derecha fue tan profunda como la otra, pero un punto más ligada, también porque el toro al ser el comienzo de la faena repitió con más acometividad, y la faena tuvo ese punto de ligazón que no tuvo la otra, pero nunca perdiendo la profundidad del comienzo de la faena", valora Perera.
Fueron precisamente esos matices de profundidad, además del temple y la mano baja, virtud capitales del trasteo: "Yo creo que todos los muletazos tuvieron profundidad, yo intenté también gustarme en todos los muletazos y transmitir arriba lo que quería hacer, y la verdad es que en el momento ese de coger la mano izquierda y ese tiempo que Sevilla me animó a que le diese esos tiempos al toro, sin impacientarse, entendiendo que el toro necesitaba esa pausa entre muletazo y muletazo, y luego después como los cantaban, como se metía la plaza entera en los muletazos que pegaba... fue una faena aparte de emotiva, yo diría que bella. Hay otras veces que los toros te repiten con más importancia o con más transmisión, pero esta faena fue más de buscarle las virtudes al toro, de cuidarlo en todo momento, de llevarlo sometido pero intentar no castigarlo ni obligarlo mucho en los muletazos... hubo creo muchos matices muy bellos, y lo mejor es que creo que Sevilla lo supo ver".
La faena tuvo la virtud también de un planteamiento muy a favor de obra, medido e inteligente: "La clave fue esa dosificación y la administración de tiempos. El no ahogarle cuando el toro no podía más. Quitando los pases cambiados, desde la primera tanda fue todo muy rotundo, pero la verdad es que esa era la forma de embestir del toro, que muchas veces decimos a los mejor que lo he obligado demasiado, pero no nos damos cuenta de la forma de embestir del animal, como mete la cara... y la verdad que cuando un toro embiste así no le puedes llevar la muleta a media altura, cuando el toro te demuestra que la forma de embestir suya, en la que él está a gusto, es por abajo", comenta.
Perera es consciente también de que "esas embestidas desgastan mucho a los animales, sobre todo cuando son muletazos tan largos y tan obligados. La verdad es que luego el toro vino un poco a menos, siguió teniendo ese punto de profundidad y esa importancia en la embestida, aunque fuese de uno en uno, y la virtud mía creo que fue que de en ese momento en adelante, aunque fuese de uno en uno, sin rectificar nunca, que creo que esa fue una de las virtudes, porque aunque fuese así no dio la impresión de ser el unipase, yo no rectificaba mi posición, sino que dejaba el tiempo necesario para que la embestida siguiente fuese tran profunda como la anterior".
"También la clave estuvo en saber esperar -continúa Perera-, yo creo que lo más emocionante son esas tandas ligadas, de cuatro o cinco muletazos como a tí te gusta torear, ligados por bajo, el obligado de pecho... todo bien reunido, bien conjuntado, bien rematado... En estas faenas creo que se puede ver el toreo que quiero conseguir y el momento que estoy alcanzando como torero. Creo que lo más impotante es que salió a flote el oficio y la madurez que voy adquiriendo", explica.
La evolución y la madurez de Perera se está mosterando a pasos agigantados. Un punto más cada día: "También creo, como hablamos antes de navidades, que fruto de todo ésto también ha sido el invierno en América, no he parado desde que terminé la temporada. América me hacía mucha ilusión porque nunca había hehco una temporada americana, toreando en las ferias importantes, varias corridas, pero mi mente siempre ha estado puesta no en el compromiso de allí, que era importante y me podía abrir muchas puertas, sino en lo que eso me podía valer el hecho de no parar en invierno. Soy ambicioso, quiero seguir mejorando mucho más, sacando muchas más cosas que llevo dentro y no he sacado aún, y lo bonito es que a un torero no se le vea techo, sino que asimilas, que evolucionas y que no te quedas estancado y que puedes seguir dando más de tí", asegura el torero pacense.
Lo de Olivenza, Castellón y Sevilla parece no ser más que el principio de una temporada y una dimensión a la que por el momento no se le adivina techo: "Hombre, a mí más que asustarme me motiva, muchísimo. Soy ambicioso, muy cabezón, soy muy perfeccionista y quiero conseguir realizar todos mis sueños, pero sobre todo siendo fiel a mi concepto y a mi forma de hacer el torero, y afortundamente me estoy dando cuenta que esa evolución tiene premio, tiene reconocimiento, es valorada y encima me siento plenamente contento y satisfecho conmigo mismo, el irme superando con todo lo que estoy haciendo".
Independientemente de lo que quede por venir, Perera se queda con la "satisfacción y la sensación de rotundidad, pero sobre todo satisfacción personal muy grande de haber cuajado un toro en Sevilla, y además la sensación de haberme dado cuenta de lo que estaba pasando, porque yo estaba disfrutando sabiendo que estaba cuajando un toro en Sevilla, que a lo mejor en otro momento, por la inmadurez, por la falta de seguridad, por la falta de confianza en tí mismo has hecho cosas importantes y no has tenido esas tablas, ese oficio o esa tranquilidad necesaria para poderlo disfrutar. El otro día yo miraba para arriba, miraba para el callejón y me recreaba en todo, porque me estaba dando cuenta de que estaba cuajando un toro en la plaza de La Real Maestranza de Sevilla".
Ahora, Miguel Ángel sabe que "la temporada va a ser muy reñida, y me estoy dando cuenta de que no va a ser por ver quien corta más orejas, sino que el interés real está en ver quién es capaz de cuajar un toro mejor, de forma más rotunda que otro, y en ese sentido a mí me motiva torear con todos los compañeros que lo he hecho, y me motivan muchísimo compañeros como Juli o Manzanares, pero sobre todo me motiva saber que yo el día antes de Sevilla me estaba haciendo un toro de salón con un amigo y estaba toreando casi igual que como toreé al toro del sábado".
La racha, como algunos denominan a la explosión de Perera, dura ya casi un año: "El año pasado se acusó o se habló de un bache cuando los toros no embestían, y ahora parece que lo de Perera todavía es una racha. Lo de otros toreros son momentos y lo de Perera sigue siendo una racha, y yo creo que la racha ya se pasó hace tiempo y se convirtió en una realidad que afortundamente se consiguió no por arte de magia, sino con arte, con sacrificio, con trabajo y con un poquito de suerte, pero sobre todo con ganas de que las cosas salgan bien".
Perera anhela una campaña parecida al "toreo que intento hacer, que sea rotundo, macizo, que no tenga fisuras, intento que sea como la temporada pasada cuando terminé en el mes de octubre, una temporada muy rotunda, y está claro que la forma ahora mismo de posicionarte y de consolidarte en los sitios de privilegio en los que uno sueña es esa, que los triunfos y la forma de estar en la plaza sea contundente, sea maciza, que no haya fisuras para que nadie te pueda atacar en ese sentido", expone.
Ese cartel del sábado resumía casi una temporada. De hecho, a principios de año y sin que lña temporada hubiera echado a andar, ya se hablaba ya con fuerza de estos tres toreros, Juli, Manzanares y Perera. Burladero, de hecho, ya puso la mirada en este tripleta que acercó a los usuarios en los reportajes de campo previos. Perera no es ajeno a esto y reconoce que "hasta en el ambiente en la plaza se notaba diferente. No iba la gente a ver una corrida más, iba con una ilusión y una expectación bonita, por lo que te he comentado antes, todo el mundo sabe ya quien es El Juli, conoce a Manzanares y me conoce a mí, y ahora mismo la lucha no está sólo en ver quien corta más orejas, que eso es para la estadística, pero el secreto está en demostrar y competir en ver quien es capaz de torear con mas hondura, con más profundidad, con más sentimiento, con más empaque, apostando más... ahí va a estar un poco lo que va a ser la lucha de la temporada.
Tres toreros, Juli, Manzanares y Perera, que se antojan complementarios y que beben de un concepto y unas fuentes muy parecidas: "Y de una misma forma de querer hacer el toreo", apunta Perera". "Luego ya sale el toro y cada uno puede intentar echarle a la lidia el sentimiento que te transmita, pero el fondo del toreo, la rotundidad, la profundidad... el otro día en Sevilla El Juli con un toro casi imposible arrancó una oreja a ley, Manzanares y yo tuvimos un toro de distina condición, y seguimos un poco el mismo camino, cada uno en su concepto, no sólo el arrimón. Cada uno con sus defectos, pero creo que todos buscamos esa profundidad".
Una forma de torear que también ha cambiado incluso en los públicos, que ya les cuesta tolerar un simple arrimón: "A mí es que nunca me ha gustado el arrimón. Desde mi concepto nunca ha sido ponerte cerca y pasarte el toro por arriba o por abajo, dejar que te llegue a los muslos, que para mí tiene muchísimo mérito, pero yo doy más mérito y para mí tiene más importancia el ser capaz, metido en ese terreno y en ese sitio del toro, de pegar muletazos tan largos como en la distancia en que normalmente se suele hacer el toreo", apunta.
"Para mí el arrimón nunca ha sido ponerte en el sitio, que ya de por sí tiene un mérito tremendo, sino que una vez que estás ahí pegar un derechazo y a la que viene pegar un pase de pecho por el mismo pitón, que pueden ser recursos y que yo, incluso al toro que lo transmita, pues también puedo hacer, pero a mí me gusta ir más allá, ando buscando que en ese terreno ser capaz de seguir toreando y de seguir transmitiendo al público la misma profundidad y la misma rotundidad en mi toreo que lo que pueda transmitir en la media y larga distancia", ahonda el diestro.
Por delante y salvado el segundo compromiso en Sevilla, queda Madrid y ahí puede estar la guinda que puede faltar para el reconocimiento de figura: "Hombre, afortundamente se siguen dando argumentos para conseguir ese reconocimiento total. Lo de Sevilla ha sido importante, ahora me gustaría rematar la feria mañana viernes, y ahora mismo sé que la plaza va a estar esperándome y deseando que se repitan cosas como el sábado, y luego está claro que las dos tardes de Madrid están ahí. Y mi ilusión es ahora mismo por el momento, por cómo me estoy encontrando en la plaza, con la sideas claras, salgo feliz y contento... todo eso me permite salir a divertirme o a disfrutar, a intentar realizar las cosas que voy buscando".
Soy extremeña y aprecio el toreo que está desempeñando Perera, pero para considerarlo un numero uno o una figura del torero creo que deberia ponerse ante otro tipo de toros y ganaderias. Visto está que casi todo lo que lleva toreado son toros-novillos. Me gustaria verlos con toros de raza de casta... Ojala un dia lo vea con toro de Vitorinos, no con Nuñez del Cubillo, Fuente Imbro, etc... con este tipo de ganaderia es mas facil cuajar un toro, ¿pero que pasaría si toreara otra ganaderia mas complicada?. Dudo que lo haga y así nunca podremos valorarlo como una figura del toro. Podrá estar fantastico en muchas ferias pero no será una figura-.
ESO ESPERAMOS TODOS PORQUE HASTA AHORA LO UNICO QUE HAS ECHO DE IMPORTANCIA ES LO DE SEVILLA, VEREMOS SI EN MADRID HACES ALGO ESTE AÑO QUE ESTAMOS ESPERANDO VERTE BIEN ALGUN DIA, QUE NO ESTE CON 1 TERCIO DE PLAZA Y LA MITAD CHINOS, VEREMOS Y TE MEDIREMOS COMO MERECES, NO COMO JUAREZ QUIERE QUE TE VEAMOS, TAMBIEN ESPERAREMOS A VERTE CON TOROS EN PLAZAS DE RESPONSABILIDADN NO CON NOVILLOS EN SEVILLA, EN EL DOMINGO DE RESURRECCION LA PATITA SE TE IBA HACIA ATRAS DE MASIADO, SUPONGO QUE ESTE AÑO NO FALLARAS EN SANTANDER, EL AÑO PASADO PETARDO, NI EN LOGROÑO, PETARDO, NI EN ZARAGOZA, NADA, PUES ESO QUE NOS VEREMOS EN LAS FERIA EN LAS QUE SALE EL TORO, NO LAS DEL NOVILLO.