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Golpe de autoridad de un Perera implacable

Míguel Ángel Perera en Castellón. | Foto: Miguel Tamayo
MARIO JUÁREZ | Castellón
29/02/2008 18:10
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A la primera de cambio, Perera demostró que el invierno no ha pasado por él. O mejor, se ha notado el trabajo y afinamiento de las muchas cosas buenas que dejó dichas la pasada temporada. Con el mismo sitio, el mismo valor, quietud y aplomo, se vio a un Perera más suelto. Con la misma ambición pero con la tranquilidad que da saberse respetado.

Y a la primera de cambio, primer golpe de autoridad. Con dos de sus ‘rivales' directos de la campaña, Juli y Manzanares, que, sobre todo el primero, no resultaron afortunados en el sorteo de una corrida de Zalduendo al límite de muchas cosas. De presentación -ahí están los tres primeros-, de fuerza y, sobre todo, de casta. A la corrida le faltó el fondo bravo de los toros de Fernando Domecq.

Aun así, el encierro tuvo bondad y clase. Y tres toros con recorrido y posibilidades. Dos enlotó Perera. Otro Manzanares. Juli bailó con la más fea. El primero protestó en el caballo y en la muleta. Julián lo templó en el saludo de capa y en la faena planteó labor inteligente. De mantenerlo y provocarlo. Ni por esas. El toro acortó viaje y repuso pronto. Julián se metió entre los pitones y lo intentó por activa y pasiva.

El cuarto fue todavía peor. Medio moribundo, se frenó y no pasó. Ni tampoco arreó. Las manos siempre por delante, defendiéndose. Juli le buscó las vueltas, pero no las había. Tesonero, a intentarlo y una estocada sin puntilla tras un pinchazo. No había más.

Otro toro pitado fue el segundo. Primero por su falta de trapío, con un pitón derecho astillado y con manchas de pintura roja. Después, por el juego. Otro frenazo. Manzanares se puso por ambos pitones, y aunque faltó más entrega, sacó una serie estimable con la zurda, justo cuando le dejó la muleta en el hocico y tiró de él. Justo cuando más protestó un toro sin nada.

El otro de Manzanares tuvo más fondo. De clase. El toro, algo acodado y más rematado, fue de menos a más. Alguna caída en los primeros tercios. Pero agradecido en la muleta. Manzanares lo toreó con gusto, componiendo muy bien y templando las series. Acompañando mucho con el cuerpo, templando en los cites y los embroques, con mucha suavidad y ligazón. Un punto al hilo. Habrá que enjuiciar al torero con más rodaje tras su vuelta. La faena, algo larga, sobre todo cuando el toro pidió el tiempo. Sólo los pinchazos evitaron que pasease la oreja.

Perera sorteó dos toros con buen fondo. El tercero tomó los avíos por abajo y con celo. Codicioso son. Se abría en las embestidas y amagó un punto con rajarse. Aunque nunca se fue. Eso le permitió a Miguel Ángel firmar muletazos de trazo larguísimo, ligados en un palmo. Porque hubo muchos momentos que el extremeño clavó las zapatillas y no las movió.

El arranque de faena fue soberbio. Varios cambiados por la espalda, ligados con cambiados y el de pecho arrancó fuerte. Dejó llegar al toro, ora galopando, ora al paso, hasta el punto del embroque, para tirar después de él. No dejó de hacerlo en toda su labor, tirando siempre del de Zalduendo, en una faena de mando y gobierno. Y mucho temple. Y valor, porque no se movió ni rectificó. Fue faena de distancias cortas y toreo largo. Por bajo, obligando al animal. El toreo que levanta una tarde. Sin reservas. Sin guardarse nada.

Quedaba lo mejor con el sexto. Otro toro de buen fondo. A éste lo exprimió Perera hasta la última gota. Sin dejarse nada en el tintero. Primero, las gaoneras. Cinco lances embraguetados, sin mover las zapatillas. Llamándole y dejándole llegar. Muy vivo. Estremecedores. Sin reservas.

Con la muleta Perera fue una ametralladora. Con el toro. Jugó con él como quiso. Más de cuarenta pases macizos. Por bajo todo. Rompiéndolo. Y el toro, respondiendo. Ni un segundo de respiro. Sin pausas. Seis banderazos para abrir boca y enseguida a los medios. Mucha distancia. Toreo largo en el cite y reunido en el embroque. Mucha bragueta. Tandas de cinco y seis muletazos por bajo. Suelto el torero. Reunido con el toro. Perfecto el embroque y la salida. Ligazón en sazón.

Algunos parecieron a cámara lenta. Cada serie sobre la mano diestra aumentó en intensidad y profundidad. Más y mejor. Con la mano izquierda la faena subió muchos grados. Pero justo cuando tenía que llegar esa tanda demoledora, el toro amagó con rajarse. Mucha tralla. Mucha exigencia del pacense. Sin concesiones.

Con el toro en tablas, Perera cerró labor con muletazos en un palmo. Muy encima. Arrucinas, cambiados, ora por delante, ora por la espalda. Dominio absoluto. De la escena y del animal. Y una estocada algo trasera y caída. Mortal de necesidad. Dos orejas y salida a hombros. Y primer golpe en la mesa de la temporada. Y sobre todo, como el año pasado, la sensación de que lo mejor está aún por llegar. 

FICHA DEL FESTEJO:

Castellón. Viernes 29 de febrero. 6ª de la Feria de la Magdalena. Casi lleno.

Toros de Zalduendo, terciados los tres primeros, algo más hechos los últimos. Manejables  en conjunto aunque muy bajos de casta en general. Con más clase 3º, 5º y 6º.

Julián López 'El Juli'
, saludos tras aviso y palmas.
José María Manzanares, silencio y saludos tras aviso.
Míguel Ángel Perera, oreja y dos orejas.
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