La corrida comenzó a torcerse hace días. Cuando llegaron los toros a la plaza. Nada menos. Los veterinarios que aprobaron la de Cuvillo quisieron echar para atrás la de Fuente Ymbro. Así pues hubo que ver más toros. Nada funcionó desde entonces.
La tarde siguió con esa tónica de mala suerte. El primero que apareció por toriles pareció lesionarse. O se cayó, sin más. El segundo, un precioso jabonero, se tronchó los dos pitones por las palas. Hasta ese momento había humillado a más no poder. Tanto lo hizo que hincó los pitones y, en la voltereta, crujieron ambos. Al corral también.
Así pues fue corrida de ocho toros. De dos sobreros. Corrida sin el temperamento agresivo de la ganadería. Bien comida, no terminó de redondear. Salvo un toro, el primero. Extraordinario. Tampoco redondeó la terna. Se esperaba más de todos.
Ese primero estaba enlotado como cuarto. El Califa corrió turno y apareció por toriles un precioso colorado listón, algo chorreado. Un cromo. Una perita en dulce. Oportunidad de lujo para José Pacheco. Codicioso se llamaba y, haciendo honor a su nombre, tuvo celo y entrega con las telas. Muy pronto. Muy vivo. Toro de abrirse mucho, de seguir los engaños hasta el final. De querer más y más. En bravo. En bueno. Hasta en fácil.
Cumplió en varas, donde se acostó por un pitón, pero después no paró de embestir. Sin descanso. Muy templado en cada arrancada. De dos orejas. Con las dos se fue al desolladero entre una fortísima ovación. La más grande de la tarde.
El Califa puso mucha voluntad. No bastó. Algo mermado físicamente, no dio con la tecla correcta. Muchos tirones. Mucho ajuste cuando el toro pedía más sitio. Torero entregado, también forzado. Mucho corazón, también rigidez. Sin juego de brazos. El público jaleó mucho al torero en su labor. Corazón paisano. Pero después de un desastroso manejo de la espada, quedó todo en silencio. Ganó más la ovación del toro.
En el segundo encuentro, El Califa resultó arrollado y volteado. La voltereta fue fuerte, y el torero se resintió de una operación reciente. No volvió a salir de la enfermería. Así las cosas, dejó a su compañero El Cid con tres ejemplares. Uno de ellos, el sobrero que se jugó en sexto lugar. Grande, cabezón, de ancha sien. Puso la quinta el animal en el capote. Dos veces arrolló a El Cid y dos veces le desarmó. Corriendo tomó el olivo la primera. No se dio coba el de Salteras con ese animal, que se terminó viniendo abajo y no arreó en la muleta. Corto viaje, poca entrega. Pero no se comía a nadie.
Manuel Jesús había lidiado antes dos toros. El segundo bis, bien armado, peleó en el caballo. Algo distraído salía de la muleta. Mutante comportamiento. Tomaba bien la tela por bajo pero salía un punto distraído. El Cid abrió faena en los medios sin probar. Quizá demasiado pronto. Más ponerse que hacer. No se acopló el sevillano más que en una serie, por bajo, en redondo. Llevándolo largo. Lo mejor de su labor. La faena resultó irregular en extremo. Mandó más el toro. En terrenos y en distancias.
El que mató en cuarto lugar, un toro castaño y corto de cuello, fue dulce. Peleó en varas y le dieron lo suyo. Lo acusó después. Abrió rápido el sevillano en los medios, en redondo. Una tanda de buen trazo. Lo mejor. Casi lo único. No pasó la raya el diestro, siempre al hilo. Mucho gesto. Incluso en el forzado abaniqueo final. Poca claridad. Cada uno a su aire.
Perera sorteó, en comparación, peor lote. El que hizo tercero, un punto manso y suelto no tuvo continuidad. Tampoco terminó de humillar. Algo mirón. El extremeño, que quitó por chicuelinas ajustadas, no tuvo opción de redondear su labor. Se acabó el toro. Fácil con él, seguro también. Pero algo frío. Él y la plaza. Encontró mejor solución sobre la mano izquierda, cuando más tapado lo llevó. La muleta siempre puesta, quietas las zapatillas. Mucha seguridad. No prendió la mecha. Ni atinó con la espada.
El quinto se paró demasiado pronto. La faena comenzó con el cambiado por la espalda y a punto estuvo de llevárselo por delante. Tras el segundo, el animal se desplomó. Lo acusó después, parándose muy pronto. Sin mucha clase. Sin emoción. Apareció el viento y todo se vino abajo. Perera se justificó largo rato. Tampoco había materia.
lo de fuente ymbro de hoy un desastre, petardo de ricardo gallardo en fallas, en presentacion y en bravura 0 patatero,
Me parece lamentable la presentación de los toros de Fuente Ymbro hoy en Valencia. No han sido dignos de una plaza de primera