El madrileño César Jiménez ha cortado cuatro orejas, saliendo a hombros en la tradicional corrida de primavera celebrada en la localidad alicantina de Monóvar. El torero de Fuenlabrada destacó por sus ganas y variedad de capote, con quites y la interpretación de vistosos lances, destacando un quite por tapatías a su primero.
Jiménez sorteó dos toros de José Luis Marca con clase y nobleza pero las fuerzas justas, tónica del encierro. El madrileño puso la carne en el asador desde que se abrió de capa, antes de iniciar por alto su faena en los medios, con la montera sobre las zapatillas, muy quieto. Jiménez fue todo entrega y dejó firmadas series con gusto y temple a sus dos ejemplares. Acertó con la espada de forma efectiva, por lo que desorejó a sus dos toros.
El Juli puso inteligencia y mucha técnica con el primero, al que le dieron en exceso en el caballo. El madrileño firmó una faena presidida por el temple y mucha técnica, cuajando una extraordinaria serie de naturales, de mano baja y mucho pulso. Al quinto lo cuajó de capote en el saludo por verónicas y firmó otra labor de mucho poso, templando las embestidas de un ejemplar que nunca enganchó las telas y con el que consiguió ligazón y buen trazo en los muletazos. Sin embargo, falló a espadas y perdió el trofeo.
Liria paseó la oreja del buen ejemplar que abrió plaza. El murciano, todo entrega, comenzó la faena de rodillas, pero después el animal, muy justo de fuerzas, se vino abajo. Liria se gustó toreando a media altura para no forzar al animal en series de largo recorrido. Lo mismo ocurrió con el toro cuarto, que se paró muy pronto debido a su falta de fuerzas y con el que Liria demostró una vez más mucha entrega.