En esta feria del jamón rancio tan mala y tan pobre, los Miuras dieron la última puntilla. Siguiendo la línea argumental de un ciclo para el olvido, los toros de Zahariche se sumaron al descalabro con un encierro vacío por dentro. Ni miedo terminó de dar. Y eso, con los toros de la 'A' con asas, el que dejen indiferentes a todos, no es permisible.
Tres horas duró el espectáculo, por llamarlo de alguna manera. Una barbaridad. ¿Los causantes? Dos toros inválidos que fueron para dentro y una manada inoperante de cabestros. Urge buscar soluciones. ¿No andaba por ahí Florito? La imagen de los puntilleros asomando al burladero, con los bueyes como meros testigos en el centro del ruedo fue la última estampa lamentable de un ciclo y una plaza bajo mínimos.
Ocho toros saltaron al ruedo y siete fueron muertos a estoque. Estampa insólita por tanto. Tres estoqueó Padilla, incluyendo al primero de los devueltos, que tras media hora de circo no consiguieron regresar a toriles. Cuando apareció el sobrero, un zambombo impresionante de 680 kilos, se había consumido ya una hora.
No hubo siquiera dos mitades en la función. Todo se fue desmoronando desde el primero al último, con una terna por encima de las circunstancias, un público tremendamente aburrido y un espectáculo triste, descafeinado y sin chispa.
De la marea revuelta de una corrida plomiza como ella sola, salió ganador Javier Valverde, que pescó una oreja de mérito con una labor firme y asentada ante un toro que no la tenía a priori. Ese toro fue demasiado incierto. Y cambiante. Parecía que tomaba el primer muletazo de la serie y después se revolvía como una lagartija, para después liarse a cabezazos, parones y miraditas. Un regalito de Zahariche.
Con ese toro destacó la fe y la firmeza del torero salmantino. Le funcionó la cabeza y acertó con la receta: la media altura. Por abajo el toro se frenaba, por arriba era un demonio. Había que dejarle a su aire. Y aguantarle mucho. Con suavidad extrema lo toreó Valverde, que pareció plantear pelea como si bueno fuese el toro.
Hubo muletazos de mucho mérito sobre la mano diestra, solvente y seguro el torero. Y un natural, muy bueno y muy largo, que no se sabe cómo ni dónde salió. Pero se lo tragó el toro. Y Valverde terminó volviendo la tortilla. Sólo un lunar tuvo la faena, el feo bajonazo con el que terminó. El toro rodó espectacularmente, en los medios, sin puntilla. Nadie debió percatarse de la colocación. Se pidió la oreja con fuerza y se paseó. Oreja de mérito. Sudada y arrancada con fuerza.
El sexto toro saltó pasadas las nueve de la noche. Un récord. Tan alto como flaco, el toro no pasó una vez. Se desinfló rápidamente y nunca hizo amago por emplearse. Un toro resumen de una feria de paupérrimo balance ganadero. Valverde abrevió con él y se agradeció.
El Fundi sudó tinta con su lote. Y se gustó de capa. Mucho. Buenos lances, templados y mecidos, en el saludo de capa a sus dos ejemplares. Más tuvo que emplear los pies con el diabólico sobrero del Conde de la Maza. Después, en la muleta, tuvo pocas opciones.
El primer Miura se fue orientando a cada muletazo. En los capotes se desplazó por el pitón izquierdo y cuando llegó a la muleta no tuvo uno por ahí. El Fundi, seguro y sobrado, se empleó sobre la mano diestra. Los remates fueron un catálogo de toreo antiguo, con cambios de mano y trincherazos por bandera. En ese toro se pasó de faena y el animal, orientado y avisado, no le dejó pasar con la muleta. Pasó un quinario y a punto estuvo de sonar el tercer recado.
El sobrero cuarto tuvo mucho peligro. A las claras lo mostró. Toro viejo y resabiado, no pasó una. A ese toro lo tumbó El Fundi de una media estocada de colocación y ejecución mayores. Al segundo intento. El toro repuso siempre en la muleta, volviéndose cual gato panza arriba. Mucho peligro y mucha solvencia de El Fundi, que dio la cara y apostó, aunque no había premio posible en la tómbola.
Juan José Padilla dio la cara toda la tarde. Y tumbó a sus toros de estocadas seguras y certeras. Estuvo atento y resolutivo toda la miurada. A la mole que hizo sobrero lo tumbó de un estoconazo, después de buenos lances de gobierno en el saludo y una faena de muleta sin renuncio alguno. Dando la cara. No había lucimiento posible. Sí mucho oficio.
El quinto topó más que embistió. No pasó nunca. Se dedicó a escarbar, y Padilla a tirar de oficio. Muy por encima, como sus compañeros. Otra estocada eficaz. Y adiós muy buenas.
aber cuando el denominado figura Morante tiene el suficiente valor y respeto hacia la fiesta y se pone ante Victorino, Miura o Cebada Gago, el arte no solo es 15 muletazos a una cabra de Domecq, mirad al maestro Fundi, al Cid, Chaves, Valverde, estos son los verdaderos figurones del toreo!!!
miura es la historia viva de los toros, estos toros para mi son diferentes y maravillosos, y los tendrian que lidiar los que dicen que son figuras del toreo, y se lleva los euros, engañando a la gente, sin enbargo los torean otros como valverde chaves el fundi etc, estos si que son figuras del toreo, a ver cuando viene miura a madrid
Muy mala corrida. Pero ante todo un gran respeto para estos tres toreros que se han jugado la vida ante estos bueyes. solo el intentar darle algun pase o ese unico natural dado por valverde, hace que debemos sentir admiracion por quienes han tenido el valor de ponerse delante. Me gustaria ver a alguna figura con esos toros. Y como siempre, seguro que el año que viene volvera Valverde le volverá a tocar lidiar toros de Miura o Dolores Aguirre o algo parecido y no lo valoraran por su oreja en Sevilla. Es una injusticia. A aquellos que despues de varias actuaciones no han sabido aprovecharlo deberian poner este tipo de toros. para que se aprieten los machos (Talavante, morante), pero claro esto ya es otra historia. Dan un natural y lo llamamos tarde etica de morante o no hace nada y decimos que la culpa la tienen los toros como talavante. Así la feria cada vez irá a menos.