Se esperaba más del retorno de Victorino Martín a Nîmes, tras unos años de obligada ausencia en Francia a causa de la enfermedad azul. A la corrida, toda ella cinqueña, le ha faltado esa transmisión y sobre todo esa emoción que el aficionado siempre busca en este hierro. Lo que no quiere decir que haya estado exenta de dificultados e incluso, en ocasiones, de peligro.
El toro que abrió plaza embistió entre pastueño y cansino, algo justificado en parte por sus 630 kilos de peso. El de Victorino tuvo la virtud de humillar, algo que aprovechó Pepín Liria para enjaretarle unas primeras tandas en las que anduvo decoroso, antes de que el animal comenzase a desarrollar sentido. Fue entonces cuando el murciano se lo pensó dos veces y se fue en busca del estoque, con el que no estuvo acertado. El cuarto llegó reservón e incierto a la muleta y Liria optó directamente por abreviar, lo que enojó al público.
Aunque no ha logrado ningún triunfo - no se ha dado ni una vuelta al ruedo esta tarde- Antonio Ferrera ha dejado un buen sabor de boca. A su primero lo ha toreado con mucho gusto y temple a la verónica, destacando una sensacional media para poner al segundo Victorino en suerte ante el caballo. El extremeño lo ha banderilleado con acierto y se ha justificado en el trasteo de muleta. El toro, que blandeó de manos, tuvo muy poco recorrido en la muleta. Por el izquierdo tuvo algo más, y fue al natural por donde el diestro supo aprovechar lo poco que tenía el animal, siendo certero con la tizona.
Al quinto, Ferrera le realizó un tercio de banderillas que cerró un par al quiebro de ejecución más perfecta que de colocación. El extremeño, muy entregado, tiró del toro muleta en mano en las sucesivas tandas que le instrumentó al natural. Muy por encima de las condiciones de su oponente, podría haber tocado pelo de no fallar repetidas veces tanto con la espada como con el verduguillo.
Completaba cartel el francés Marc Serrano, que ha visto silenciadas sus dos actuaciones. Salió con ganas ante su primero, al que fue a recibir de rodillas con una larga cambiada a porta gayola, aunque resultó luego volteado en el remate de su saludo capotero. El animal tuvo más transmisión que el resto de sus hermanos. Serrano ha estado con ganas pero le faltaron recursos y le sobraron algunas dudas.
A la hora de matar falló reiteradamente con los aceros. Con el sexto, se mostró muy tesonero, logrando hilvanar algunas tandas por ambos pitones aunque se vio apurado y en peligro en algunos momentos, teniendo de nuevo problemas con la espada.