Nueve años después de su alternativa, Diego Urdiales continuaba, hasta hoy, siendo un torero inédito. Sin apenas contratos, ninguneado incluso por la empresa de su propia tierra, es un milagro que el riojano estuviese tan preparado para cuando llegó el tren. No se fue.
El tren como tal fue una mole gigantesca de 650 kilos y con casi seis años. Armónico sin embargo el toro. El toro de la carretera, en versión bien hecha. Más alto de agujas que el propio torero, a la postre el toro valió, porque tuvo embestida noble. Manejable resultó, aunque faltó un poco más de chispa. Quizá de ahí el "Dormidito" de nombre.
Esa nobleza pastueña y sus ataques con fijeza a la muleta fueron sus dos principales virtudes. Un punto manso en el caballo, saliéndose suelto del peto, pero acometiendo con rectitud. Rectitud y firmeza tuvo una labor de Urdiales, a puro corazón. Ausente de una feria en la que estaba puesto por derecho, la fortuna vino a verle en martes y trece. Curiosa paradoja.
Se entregó Madrid con él y se entregó Urdiales con todo y con todos. Con una firmeza difícil de superar ante una mole similar. Toro al cuadrado. Dio el torero de Arnedo con la medida y la distancia justa. Siempre en la mano, desde pronto. Todo lo que abarcaba la muleta y el brazo, que ante semejante toro pareció poco.
Se vivió con intensidad la faena. Por todo. Por la verdad del torero, por la nobleza del toro y por el volumen y su aparatosidad. Sin freno alguno. Faena a más. Echando la muleta siempre al morro, buscando el pitón contrario y llevándolo hasta donde dio el engaño. Atornilladas las zapatillas, sacando siempre los brazos, que en todo momento llevó por bajo. Sometido y entregado al de Carmen Segovia.
El remate final fue un estoconazo cobrado como un puñetazo. En el hoyo de las agujas. Como si fácil fuese ante semejante mole. A ley cayó el animal y de ley paseó un trofeo Urdiales, que no se sabe si, embalada la tarde, y sin el doble fallo del puntillero, hubiese sido doble.
Otra pudo haber cortado del primero si no hubiese quedado marcada su labor por tres pinchazos. Ese fue el mejor toro de la corrida, noble como su hermano, pero con galope alegre y mucho fondo. Toro importante. El de más duración del sexteto. Se encajó y se puso pronto el torero, que tardó un punto en cogerle el aire.
Siempre de frente, dando el pecho, la faena estuvo condicionada por la lluvia del ahora sí y ahora no. Abre y cierra paraguas sin descanso, que quietos se quedaron en el tramo final de su labor, con las dos series más importantes de su faena. Encajado y reunido, bien gobernado el animal ahí, puso la plaza a punto de caramelo. Pero llegaron tres pinchazos antes de un sopapo que tiró al toro sin puntilla. La ovación fue justísima. Para toro y torero.
Con el triunfo en la mano, y la puerta más que abierta con justicia para una nueva sustitución en la feria, Diego remató su feliz tarde con un quite al sexto de caro aire. Por delantales. Dos lances y una media de perfecto dibujo y trazo. Le sonrió la suerte, que tanto ha buscado el riojano.
No estuvo aliada la diosa Fortuna con Fernando Cruz. No es nuevo. Si hubo toros malos en el bombo, dos cayeron en su lote. El segundo, un burraco de 140 kilos menos que la mole, tuvo genio y violencia, de apoyarse en las manos y esperar agazapado. El quinto fue todavía peor. Un manso geniudo, frenado siempre, con unas miradas heladoras cuando desparramaba la vista, que fue siempre. Agarrado al piso, terminó rajado en tablas. Su mayor empeño fue arrancarle la muleta, y quien sabe si la cabeza, al torero de Chamberí.
No se escondió Cruz. Lo intentó con ambos, solo que con semejantes regalos era imposible. Por activa y por pasiva. Tampoco estuvo la plaza con él. Muy agria, fundamentalmente en el quinto. El coro de censores de siempre marcó cómo, dónde y cuándo debía colocarse, por mucho que ahí fuese a volar por los aires. A ese quinto lo mató de una buena estocada efectiva después del quinario de estar delante. Con el segundo se perdió en un mar de pinchazos y descabellos tras abreviar. No había más.
Lote mixto fue el de Capea. Distraído y hondo el que hizo tercero, que repuso pronto en muchos viajes, sin terminar de pasar. Encampanado casi siempre, ya de salida, cuando enganchó capa. El sexto fue otro de los de mejor son. Otra mole de 620 kilos. No tan grande como el de Urdiales, pero casi. El toro descolgó en la muleta y se estiró. Quiso de rayas para fuera y se empeñó de rayas para adentro el torero.
Con el primero lo intentó Capea en una faena larga y de muchos pases. También un puñado de enganchones. Queriendo pero sin decir apenas nada. Peor fue lo del sexto, hizo el esfuerzo, se puso en la distancia corta y se pegó el arrimón en tablas. Pero antes lo llevó por bajo en series en las que el toro tomó la tela y quiso más y más, pero en las que el torero no aguantó al tercer muletazo. Se levantaron entonces las protestas.
que tiene Manolo Moles en contra de Diego Urdiales? es sabido que en Arnedo se le dejo de pagar algo a Moles segun dice él, pero en Arnedo dicen que pa-utraño le pagaran. MOLES no te dejes de nombrar a Diego por estar en contra de algunos Arnedanos, ha sido por el momento el mejor, reconocelo
haber berrendo,yo por desgracia,no pude ver la corrida,pero e leido comentarios,en muchos medios,e hablado con gente que estubo en las ventas,y la opinion de los que aqui escribimos,y puede haber distintos puntos de vista,pero todos menos tu hablan de toreo clasico,de corte andaluz,un quite impresionante al 6 toro,valor saber estar,no se o tu te equivocas o el resto del mundo no entiende de toros?la verdad no se que tienes contra diego y por cierto me regalas tu entrada para el 20 o 21 que segun a dicho un colaborador de punto radio es mas que probable que diego vuelva a las ventas?
muy bien Diego, me emociona que hayas llegado tan alto, como aficcionado al toro te pongo un 10 a berredo: el primer toro no fue el mejor de la corrida, para mi fue el sexto que remato en tablas y fue el que mejor al caballo, despues el tercero, el primer toro de la tarde fue manso, tardon y sin fuerzas; no quiria ir al caballo, se le pego una vara y un picotazo, solamente Diego que lo llevo muy despacito lo hizo bueno
Diego Urdiales es Torero, estuvo en Torero, y confirmó con hechos, y de forma tangible con su Arte, Ciencia y Valor lo que lleva dentro. Después de indultar un Victorino en Logroño (sin haber prácticamente toreado en toda la temporada), después de los esfuerzos que ha hecho, que hace...merece todo, merece mucho más... Lo ratificará, lo firmará, y lo aprovechará... Sin duda. Ganas, y talento, no le faltan... Como aficionado, como riojano, como persona con discapacidad (discapacidad visual severa...), me emociono con gestos como el de estos toreros. Creo que estoy legitimado para afirmar que son portadores, y acreedores, de una Fe ciega, inquebrantable. Todo lo mejor!
LO QUE TENEMOS QUE TENER ES UN POCO DE VERGUENZA Y RESPETO,SOBRE TODO CON LOS QUE BIENEN A JUGARSE LA CARRERA A UNA TARDE CON EL TORO QUE NO QUIEREN ESOS TOREROS QUE ANTES DE EMPEZAR LA TEMPORADA TIENEN 80 CONTRATOS,Y QUE MUCHOS DE ELLOS NO LOS MERECEN.LUEGO SALE LA FIGURITA DE TURNO TOREANDO UNA SARDINA EN ACEITE, Y NOS CORREMOS DE GUSTO. ANIMO DIEGO URDIALES.
Hasta ahora no he podido responder a todos esos comentarios que rogaban una contestacion de berrendo en negro, pues aqui esta: me reafirmo totalmente en lo que dije, le salió el de Carmen Segovia con motor, con transmision, con nobleza, humillado, con un cortijo en una oreja y la gloria en la otra, y que hizo el para muchos "figuron" Urdiales, pues estar por debajo de el, y ademas irse a la hora de matar, es simplemente eso, habia que torear y tambien simplemente no sabe, lo dicho a Francia a torear Miuras, Zaballos y Tardieus.
VAYASE SEÑORITO CAPEA, DEJE DE JUGAR A ESTO Y QUITARLE POR LA CARA A OTROAS TOREROS DE VERDAD EL PAN, OTRA VEZ LE HAN DADO UNA LECCION, Y ENCIMA TIENE LA DESFACHATEZ DE CRITICAR AL PUBLICO, ME QUIERE DECIR QUE MERITOS A HECHO PARA IR AÑO TRAS AÑO A MADRID, SEVILLA ETC. LOS PETARDOS CON LAS ESCOPETAS QUE SEGURO QUE SE LE DA MEJOR.