El Cid, Paulita y Miguel Ángel Perera han cortado una oreja cada uno - de distinto peso- en el segundo festejo de la feria navarra de Tudela, en la que se ha lidiado una corrida manejable aunque de poca transmisión con el hierro de Esteban Isidro.
La faena más rotunda ha sido la que ha realizado Miguel Ángel Perera al tercero, con el que estuvo muy por encima. Comenzó su labor por extraordinarios estatuarios para cuajar luego templadas tandas por el pitón derecho, el mejor del toro, bajando mucho la mano y citando muy de frente. Por el izquierdo el toro era menos claro, pero aún así consiguió meterlo en el canasto, en una faena en la que manejó muy bien los tiempos y la distancia, paseando un trofeo.
Con el sexto, el de la Puebla del Prior no tuvo muchas opciones. Comenzó bien en dos tandas de mano baja y de mucho temple por el pitón derecho, pero a la tercera el de Estaban Isidro se rajó y Perera optó por abreviar.
Por su parte, El Cid realizó una faena muy limpia y ligada al que abrió plaza, un toro noble al que le faltó transmisión, destacando varios naturales. Tenía una oreja en su mano, pero no lo remató con la espada. Sí que la paseó del cuarto, noble y blando, con el que el de Salteras estuvo cómodo, en una faena sin apreturas pero de mucho temple.
Completó cartel Paulita, al que le tocó en suerte en primer lugar un toro noble pero de nula transmisión, con el que estuvo voluntarioso por ambos pitones, aunque la faena no tomó vuelo por la nula transmisión del toro. El quinto fue como el resto de sus hermanos, noble, manejable aunque sin emoción. Con él, el aragones estuvo desconfiado por momentos, toreando al hilo y sin terminar de confiarse.