El diestro madrileño Iván Vicente ha sido el único diestro en tocar pelo esta tarde en la cuarta de la feria madrileña de Colmenar Viejo, imponiéndose a un quinto toro encastado y descompuesto de Peñajara con el que consiguió incluso estirarse por momentos y firmar pasajes de cierta plasticidad.
Vicente, que sustituía a El Cid, puso voluntad ante un toro segundo desrazado y con genio, que nuncá descolgó, midió y embistió con la cara alta pegando tornillazos al quedarse corto por ambos pitones.
El de Soto del Real puso también entrega con el encastado y descompuesto quinto y compuso bien por el lado derecho pese a la dificultad del toro. Imprimió, además, plasticidad y notable estética Vicente a su labor. Más acople tuvo la segunda tanda por ese mismo pitón, sumando a lo anterior largura en los pases ante un toro al que había que dejarle siempre la muleta puesta en la cara. Con la zurda no fue nada claro el toro y se venció más. Iván, pese a todo, pudo dejar algún muletazos suelto de calidad.
Julio Aparicio evidenció inseguridad y nervios de salida con la capa en su primer toro y más tarde, la floja y defensiva condición del toro, hizo mella en los ánimos del torero que terminó macheteando por alto y encendiendo aún más los ya enojados ánimos del público por haber aguantado el presidente en el ruedo un toro flojo.
En el cuarto salió enrabietado y dejó alguna verónica y la media de remate, arrebatadas, marca de la casa. Se fue en seguida a los medios con la muleta y cogió allí la mano izquierda, pitón por que hasta entonces el toro había hecho las mejores cosas. Así, al natural, dejó destellos de arte y personalidad pero con la espada lo emborronó todo.
El extremeño Alejandro Talavante cuidó de salida al flojo sobrero de Torrestrella en pasajes templados y a media altura en los comienzos de faena. El toro quiso embestir pero acusó el exceso de kilos. El resto de faena, basada por el lado izquierdo, siguió por parecidos derroteros y nunca consiguió prender. Ante otro sobrero que hizo sexto, un animal corraleado de Alcurrucén que se mostró incierto y violento, Alejandro sólo pudo justificarse.