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Segundo aviso serio de Leandro en menos de una semana

Soberbio trincherazo de Leandro en Salamanca. Foto: MENACHO
DANIEL HERNANZ | Salamanca
12/09/2008 20:02
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La corrida de Adelaida Rodríguez, segunda de feria en La Glorieta, volvía a ser de oportunidad y marcado carácter local. Y el encierro, fue oportunidad para quien la quiso aprovechar. No fue corrida de triunfo claro pero tampoco se comió a nadie y los peces fueron para quien se mojó el culo y apostó con ella.

La actitud de Castaño y Leandro quedó clara nada más abrirse de capote ambos, entregándose, componiendo y estirándose a la verónica antes de que los dos animales se mostraran propicios a ello, que no lo fueron.

Con estos mimbres de actitud, luego es cada cual quien desarrolla según sus dotes y personalidad. Y de estas, anda sobrado Leandro que ha dado en Salamanca su segundo aviso serio, tras el de Valladolid, en apenas una semana semana.

Si el Leandro de hoy es el de aquí en adelante nos estamos perdiendo un importante torero de ferias. En Salamanca, con el toro bueno y el menos bueno, se comportó como tal. Apostando, valiente y artista. Hondo y cuajado. Generoso y sincero con el tercero, un toro que desarrollaba brusquedad cuando se le obligaba por abajo y al que no dudó en someter, ofreciendo el pecho y toreando.

En éste primero y después de un desconcertante tercio de banderillas en el que el morrillo del toro parecía escupir los palos pese a la buena ejecución de los subalternos(ocho entradas para sólo tres banderillas), Leandro se dobló con el toro en el tanteo, dejando muletazos de extraordinaria catadura. Genuflexo, pasó al toro con mucho gusto abrochando con un trincherazo de escándalo. Se sacó al toro y ahí se puso a torear. Muleta rastrera y mucho corazón, fueron las armas del torero pucelano.

El toro nunca se entregó y por momentos protestó la exigencia de Leandro, que siguió apostando, sometiendo y mandando en la desclasada embestida. El animal, incluso, se le vino a traición cuando profiaba al natural y lo volteó de una manera muy fea aunque el pitón no caló y todo se quedó en un susto. Se repuso el torero que siguió igual de firme y pinchó un más que probable trofeo.

El sexto fue el toro de la corrida, noble y con un gran pitón izquierdo que permitió al torero ofrecer su dimensión más personal y artística. Buena de verdad la faena cuando, después de un preludio donde pareció perderse el vallisoletano, se encontró al natural llegando entonces series de toreo bueno y caro, jugando la cintura y ejecutando limpios muletazos en los que se llevó al toro atrás en pasajes propios, de enorme conjunción y personalidad. Sin buscar el arrebato Leandro, fluyendo el toreo y naciendo natural.

Esas series a izquierdas, que fueron unas pocas, resultaron lo mejor todo el festejo, sintiéndose mucho el torero y exprimiendo al toro con exquisito gusto. Una de ellas, ya al final, fue abrochada por un pase de pecho monumental que terminó de dinamitar la faena. Oreja de peso y poso.

Javier Castaño ganó crédito también ante sus paisanos. A sus manos fue a parar en primer lugar un toro muy recogido, cómodo y de bonitas hechuras. Demasiado bonito y cómodo quizá. También por ello, se confió el salmantino ya de capote, estirándose con gusto a la verónica aunque sin la deseada limpieza. El toro en la muleta tuvo vocación de tomarla siempre, acudiendo con alegría en la media distancia pero quedándose cada vez más corto, fruto de falta de empuje y fortaleza.

Castaño estuvo muy relajado con él, toreando con temple, limpieza y encaje y aguantando además algunos parones y dudas del toro a final de faena. Muy firme, ofreció buena dimensión en una faena bien estructurada que concluyó entre los pitones con el toro ya rajado. Pinchó varias veces y perdió el triunfo.

El quinto fue un toro que repitió con transmisión al principio de faena pero con el freno siempre medio echado por la justeza de fortaleza, quedándose en la cintura y sin terminar de pasar. El salmantino estuvo firme y acertado, cogiendo pronto el aire a la velocidad del toro. Templó mucho Castaño, rebajando la agresividad de las embestidas y consiguiendo alguna serie en redondo en la que no le quitó la muleta de la cara y donde respondió el tendido.

Con el toro podido, la faena y el animal bajaron tono e intensidad, por lo que intentó conectar Castaño con el público pasando por alto a un toro que cada vez salía más desentendido.

Completó cartel Juan Diego. Su primero fue un toro bajo de raza y de fuerza que se dejó en la muleta. El salmantino acusó la inactividad y no se terminó de acoplar pero tampoco apostó. Algo desconfiado al principio se fue asentando según el toro se iba acabando. El cuarto fue otro toro manejable pero justo de fuerzas y raza con el que se entretuvo un buen rato sin sacar nada en limpio.

FICHA DE LA SEGUNDA DE LA FERIA DE SALAMANCA

Salamanca. Viernes 12 de septiembre. 2ª de Feria. Media plaza.

Toros de Adelaida Rodríguez, desiguales de presentación y hechuras. 1º manejable aunque bajo de raza y fuerza. 2º noble y bueno aunque justo de fuerza. 3º manejable aunque sin clase. 4º manejable pero falto de raza.  5º enrazado aunque justo de fuerzas y a menos. 6º noble y de buen juego. Aplaudidos en el arrastre 2º , 3º,  4º y 6º.

Juan Diego
, silencio y leves pitos.
Javier Castaño, ovación con saludos en ambos.
Leandro, ovación con saludos y oreja.

Destacó la buena brega, entre el deconcierto con las banderillas, de Manuel Rodríguez 'Mambrú' en el tercero.
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