Burladero.com
| FESTEJOS
Compartir


delicious  meneame
Publicidad
Publicidad

Una infumable corrida sabotea la alternativa de El Payo en Pachuca

Momento de la alternativa de El Payo en Pachuca. Foto: www.suertematador.com
GASTÓN RAMÍREZ | Pachuca (México)
27/10/2008 09:58
Vota
Resultados
4 Votos 

La empresa de la monumental de Pachuca, capitaneada por el señor Pedro Haces armó un extraordinario cartel de toros: Morante, Garibay, Castella y la alternativa de Octavio García "El Payo". Hasta ahí la cosa iba muy bien y poco le importó a los cerca de siete mil aficionados que se dieron cita en la Vicente Segura que los precios de una barrera de sombra frisaran los cien euros.

No obstante, había algo en el papel que no ofrecía muchas garantías: la ganadería de Fernando De la Mora. Y dicho y hecho, con excepción de dos toritos berrendos que, debido a su pinta (capirotes, botineros, aparejados) parecían menos anovillados, los otros siete -hubo un séptimo bis- fueron feos, débiles, chicos y mansos.

En el que abrió plaza, El Payo se inventó una faena de riñones, clase y exposición, cargando la suerte en todo momento. La debilidad y la poca raza del torito le escamotearon el triunfo. Me impresionaron mucho los muletazos de aliño que bien podrían haber servido de modelo a don Carlos Ruano Llopis. En el octavo de la lidia ordinaria, porque debe usted saber que el becerrista Michelito cerró plaza, el toricantano pegó dos enormes medias verónicas y en la faena de muleta terminó a dosantinazos y pegándose un arrimón. ¿Sería porque el bicho no repetía, se frenaba y sólo tuvo un tercio de embestida?

Morante fue el blanco de la ira popular en su primero. Así es, cuando la gente vio a la escuálida cabrita se le armó la bronca al sevillano. El de La Puebla del Río intentó salvar los muebles y nos regaló un muletazo de trinchera y varios derechazos de escándalo. Si hemos de ser justos no podemos pasar por alto el hecho de que José Antonio Morante no eligió su lote, pero también hay que apuntar que una máxima figura tiene que cuidarse más y no aceptar encierros que no son más que una burla al respetable. En el segundo de su lote tuvo detalles muy de la casa con el capote y la muleta, pero su enemigo fue un manso de libro.

Ignacio Garibay estuvo muy torero toda la tarde y tuvo mucha suerte con sus toros. Con el tercero, el primero de los berrendos antes descritos, el fino diestro capitalino toreó primorosamente a la verónica. Con la muleta se impuso a la mansedumbre del animal y le instrumentó una faena de mucha clase y exposición por el pitón derecho. Mató al primer viaje y se le concedió una oreja.

El sexto fue un astado lucero y bronco al que Nacho metió en la canasta a base de aguantar en el segundo pase de cada serie. De esa manera fue enseñando a embestir al bicho logrando muletazos importantes por el perfil derecho. Nuevamente mató con eficacia y el sorprendente juez (el señor Popoca) sacó raudo y veloz el par de pañuelos blancos. Debe haber sido por las verónicas de cartel o por los estatuarios en tablas con los que inició la faena de muleta... Además el señor autoridad le concedió arrastre lento al manso y bravucón de De la Mora: ¡Vivan la seriedad y el conocimiento taurino!

Sebastián Castella es muy querido en México y por eso la gente no se metió tan duro con él cuando salió la ratita que mató en primer lugar. El torero de Béziers practicó todo el repertorio de muleta con la sabandijita y logró momentos de buen toreo. Lástima que no mata bien porque ahí se le escapó una de las benévolas orejas que concede le biombo pachuqueño.

Cuando entrada la noche salió el séptimo, el público logró que lo devolvieran a los corrales pues se había despitorrado antes de saltar al ruedo y además era una especie de zarigüeya mal comida. Con el sobrero, Sebastián volvió a gustarse con capote y muleta, echándole temple y variedad al asunto. El público no cesaba de aplaudirle, pero volvió a estar fatal con los aceros.

Al final del maratónico festejo (cuatro horas y media) algunos entendidos decían con sorna que Michelito Lagravère había salvado la tarde. No exageremos, pero el niño es torero y tiene carisma. La figura de diez años arrancó las ovaciones más cerradas y sinceras de toda la corrida. Toreó con clase, temple y mucha idea. Y entre su becerrito y algunos gusarapos de la lidia ordinaria no hubo gran diferencia en el trapío.   

FICHA DE LA SEGUNDA DE LA FERIA DE PACHUCA

Pachuca (México). Domingo 26 de octubre. Menos de media plaza.

Toros de Fernando de la Mora, desiguales de presentación y varios anovillados. Deslucidos y mansos en conjunto, a excepción de los lidiados en 4º y 6º lugar.

Morante de la Puebla, silencio en ambos.
Ignacio Garibay, oreja y dos orejas.
Sebastián Castella, saludos y silencio.
El Payo, que tomaba la alternativa, ovación en ambos
Publicidad
Comenta esta noticia en:  Facebook Twitter
Publicidad
ACTUALIDAD burladero.com
Publicidad