La plaza de toros de Mérida acogió ayer una corrida que quedó marcada por la polémica debido a la paupérrima presentación de los toros como de los protestados trofeos que se otorgaron, indulto del sexto toro incluido. Un festejo en el que Morante de la Puebla cortó dos orejas muy protestadas, Leonardo Benítez indultó de forma polémica a su segundo y Javier Conde paseó un apéndice.
Con lleno hasta la bandera, se lidió un encierro de Rancho Grande y uno de El Prado, varios anovillados y todos sospechosos de pitones. Javier Conde, que había sido abroncado con su primero con el que no se acopló, elaboró una faena muy 'sui generis' sin terminar de aprovechar la bondadosa embestida de su oponente.
Respecto a Morante, nada pudo con su anovillado primero mientras que con el segundo dejó destellos de calidad y varios derechazos de mucho temple, aguantando en ocasiones la embestida a un animal de noble recorrido que fue a más en la muleta. Le concedieron dos orejas protestadas por lo que decidió abandonar la plaza andando.
Completó cartel Leonardo Rivera, que acabó indultando a Pajarito, un toro que si bien tuvo nobleza y movilidad le faltó mayor casta, emoción y clase para ser premiado con el indulto. El torero venezolano conectó rápidamente con los tendidos y aunque se justificó, se le vio por debajo de la condición de su oponente.