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Valls enamora al natural en una tarde de pocas pasiones en Castellón

CARLOS CRESPO | Castellón
20/03/2009 19:00
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La presencia de José Tomás en Castellón había vuelto a despertar una gran expectación. Y más después de la gran tarde que ofreció, hace unos días, en Valencia. Era el gran atractivo del ciclo y hasta el momento, el único capaz de colgar el cartel de ‘no hay billetes'. Reventón en taquilla y en las terrazas de los edificios colindantes al coso de Pérez Galdós.

Sobre el papel, la tarde era para José Tomás. Pero a la fiesta se sumó a última hora Abel Valls, que no sólo no se arrugó sino que toreó. Y lo hizo la mar de bien, con el mejor toro de un deslucido encierro de El Torreón al que le faltó la casta y la transmisión que un día antes habían derrochado los Victorinos. Menuda diferencia.

Porque la corrida, hasta ese sexto toro, estaba resultando demasiado descafeinada. No hubo la pasión y la emoción de otras tardes. Por desgracia, no todos los días es fiesta. Pasado el trámite de Esplá con el deslucido primero, las miradas se centraron en José Tomás. A su primer toro, de bonitas hechuras, lo recibió toreando muy templadito a la verónica, alternando con chicuelinas. Buen son en la embestida del toro, pero con las fuerzas muy justitas.

Por eso, el tercio de varas fue un simulacro. Un puyacito de trámite. El comienzo de faena fue prometedor, sacándose al animal a los medios. La primera serie, a cámara lenta. Seis derechazos y el de pecho. Arrastrando la muleta y enroscándose a un toro que embestía con dulzura y muy despacito. Perfecta conexión entre el ritmo del animal y las muñecas del torero de Galapagar.

Siguió José Tomás por la derecha, dando distancia y aprovechando la prontitud del toro. Gustándose por momentos, en otros cinco derechazos que remató de un gran cambio de mano, amén de una serie más a la que le sucedió un gran trincherazo. Todo muy despacito, condicionado por el ritmo que le marcó el de El Torreón. Pero sin calar en los tendidos a causa de la nula transmisión del toro. Muy poquitos le dieron importancia a la faena de José Tomás. Falló la conexión.

Aún así, José Tomás, cortó una oreja. No hubo pasión en los tendidos pero sí momentos de toreo bueno. Más para el aficionado que para el público generalista, que disfrutó más con los remates que con los muletazos limpios y largos del madrileño. Cuestión de gustos. La otra oreja le llegó en el quinto, largo y de bonitas hechuras, al que volvió a torear con mucha despaciosidad a la verónica a pies juntos. En las gaoneras, a excepción de la primera, primaron los enganchones.

La faena de muleta resultó demasiado larga. Doce minutos de reloj hasta que sonó el primer aviso. Y con pocos momentos de interés, porque aunque José Tomás lo intentó por ambos pitones, no consiguió calentar los tendidos con un toro demasiado apagado y que apenas transmitía peligro, sin continuidad. Imposible la ligazón. Lo mejor, varios naturales sueltos con mucho gusto, el arrimón y el remate final, en el que combinó bellísimos trincherazos con preciosos cambios de mano. Otra oreja y Puerta Grande.

En el sexto todo cambió. Y el que para muchos era un ‘invitado' más, sorprendió con toreo del caro. Abel Valls ya había avisado en la tarde de su alternativa con una muy buena mano izquierda, pero con el noble sexto, de poca presencia, lo bordó. Fue ese un animal que cogió de forma dramática al banderillero José Vicente Almagro.

Eso tampoco fue motivo para que Valls se arrugase. Tras el péndulo inicial, se sucedieron dos más que aceptables tandas por el pitón derecho. Por el izquierdo, el de El Torreón era de escándalo. Y el castellonense se rompió en tres series magníficas, de toreo profundo, hondo y ligado. Echando la muleta muy adelante del hocico, haciendo crujir Castellón. Rompiéndose y entregándose, convenciendo a propios y extraños. Sin olvidar lo bien que le gusta ejecutar los pases de pecho. Con mucha rotundidad. Con la estocada fue un cañón y paseó dos orejas de ley. De las que le tienen que servir.

Anteriormente, había estado entregado con el tercero, al que comenzó a torear con la muleta rodillas en tierra. Parecía que el toro tenía motor pero tras tres aceptables series por el derecho, se desentendió. Y Valls, con mucha garra, se pegó un sincero arrimón. Pero no estuvo acertado con la espada. La corrida tuvo poco más. Porque Esplá, sin opciones con su primero, se justificó con el desrazado cuarto, en la tarde de su despedida de Castellón.

Ficha de la sexta de La Magdalena en Castellón

Castellón. Viernes 20 de Marzo. 6ª Feria Magdalena. Lleno de 'No hay billetes'.

Toros de El Torreón, correctos de presentación, de buenas y desiguales hechuras pero de poca raza y fuerza. 1º deslucido. 2º noble y alegre, pero flojo. 3º, a menos. 4º sin raza. 5º deslucido. 6º, noble y enclasado.

Luis Francisco Esplá, ovación y saludos.
José Tomás, oreja y oreja. Sale a hombros.
Abel Valls, saludos tras petición y dos orejas.

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