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Otro triunfo sin eco de Sergio Aguilar

Pase de pecho de Sergio Aguilar, hoy en Pamplona
MARIO JUÁREZ | Pamplona
08/07/2009 18:08
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Antonio Barrera cortó una oreja y Sergio Aguilar dio una vuelta al ruedo. Sin embargo, tras la fría ficha, queda un triunfo sordo del madrileño. Otro más. En Madrid no le hicieron caso y en Pamplona, más de lo mismo. Pero Sergio y sus muslos estuvieron ahí.

En manos de los dos fueron a parar los únicos Cebadas potables de la tarde. El primero de Barrera fue un gran toro. Con son y fondo de bravo. De venirse y querer, de tomarla bien y de pedir sitio y aire. Barrera puso más ganas que asiento y cabeza y ya se sabe que las ganas no torean solas.

Bueno fue el saludo a la verónica y apretado un quite por gaoneras. Tuvo voluntad el sevillano, más no temple con un toro que lo pedía a gritos. Barrera lo tocó casi siempre por fuera y muy en corto. Protestó el Cebada, con razón. Se puso y dispuso Barrera, más no dio con la tecla. Las ganas y la estocada arrancaron una tímida petición que el presidente, con el toro ya arrastrándose, concedió. Pero el toro ganó la pelea. Era de dos.

En manos de Sergio Aguilar cayó el otro toro potable, un tercero noblón y con buen son aunque se vino a menos. El madrileño estuvo firme como una vela, en el tiempo, sitio y ritmo oportuno. Tempo tuvo la faena, intensa y de pelés, queriendo hacer las cosas siempre bien. Por abajo, tirando del Cebada y dejando la muleta siempre puesta.

Sergio también quiso. Había quitado en el toro anterior de Marco y al suyo, distraído de salida, lo paró por delantales hasta los medios. El toro escarbó y se lo pensó durante toda la faena, no fue fácil, pero tuvo la virtud de obedecer a los toques. Aguilar le tragó y mucho, sin darse coba, sin cuentos. Haciendo el toreo y tragando paquete con el viento infernal que azuzó lo suyo. Se pasó siempre muy cerca al toro, que vino recogido en cada embroque de una faena muy emocionante y sorprendentemente pasada por alto por el público. La vuelta al ruedo fue justísima, lo habría sido también una oreja de ley.

Salvo esos dos turnos, la corrida de Cebada provocó una indigestión mayor que las calderetas de los mozos de sol para merendar. También chica, con toros sin remate alguno, lavados de cara y sin trapío para Pamplona. Astifinos como agujas todos, eso sí.

Dos de ellos tuvieron ricino para tragar. Los dos compensaron el lote de los buenos. Barrera sorteó un cuarto muy listo, siempre a la defensiva, reponiendo y adelantándose por ambas manos. El sexto fue Satán reencarnado en toro, además manso. Un pájaro de cuidado que no paró de buscar y casi encuentra. Era un pájaro con dos afiladísimas puntas que embistió a base de topetazos, tornillazos y sentido.

El cuarto derribó de genio para salir huyendo. No dejó de hacerlo casi nunca, y cuando ocurrió, fue para cazar. No moscas precisamente. Al tercer muletazo de Barrera el toro sabía lo que había y no llegó a pasar nunca. No se complicó el sevillano, que lo mató de una gran estocada.

El sexto hizo pasar mucho miedo. A Sergio Aguilar más que a ninguno. Cuatro veces topó con los caballos para salir en mansa galopada. Se violentó con todo y cuando Sergio trató de castigarlo de inicio dijo que no había más. A rebañar, señores. Aguilar lo tapó y se puso como si fuese bueno. Seguro, firme y sin mover un músculo, lo pasó por ambas manos. Con dos señoras razones de testigo. Y cuando no había más, una estocada buena.

Francisco Marco acabó desbordado toda la tarde. Pese a llevar años de alternativa, falta bagaje para estas lides. Su primero, un toro chico que ni por la cara se tapó, no quiso caballo y manseó siempre. Marco inició la faena por arriba y de rodillas. Se lo comió apretando hacia tablas, y no dejó de hacerlo. A toriles se fue el toro y allí ganó al torero por goleada. Sin recursos, Marco estuvo a merced siempre de un toro que no se empleó una sola vez.

El quinto se acabó en un suspiro y Marco trató de hilvanar faena con un animal desinflado. No dijo nada en una faena machacona y sin tino. Como en el otro, mató horrorosamente mal.

ficha de la cuarta de la feria de san fermín

Pamplona. Miércoles 8 de Julio. 4ª de Feria. Lleno.

Toros de Cebada Gago, desiguales de presentación. 1º, bien presentado y manejable. 2º, terciado y manso. 3º, terciado y deslucido. 4º, correcto de presencia y complicado. 5º, desrazado. 6º, con peligro.

Antonio Barrera
, oreja tras aviso y silencio.
Francisco Marco, silencio y silencio tras aviso.
Sergio Aguilar, vuelta al ruedo tras aviso y silencio.
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