El sevillano Antonio Barrera ha paseado tres oreja en la corrida celebrada en Barcelona, donde ha protagonizado dos faenas de entrega, corazón y valor con un manso encastado de Olivier Fernay y otro manejable de Virgen María, ganadería francesa debutante en España que está lidiado una corrida encastada y complicada.
El sevillano protagonizó una faena entregada con un ejemplar manso en los primeros tercios y al que Barrera le fue arrancando los muletazos con cuentagotas, tragándole. Fue una faena de menos a más en la que el toro terminó parándose. Remató de una estocada efectiva.
El quinto ha sido el mejor de la tarde, un toro encastado y con transmisión con el que Barrera, que brindó su faena a Serafín Marín, puso todo corazón. Inició su trasteo en los medios con los cambiados y después lo ligó por bajo y con profundidad sobre la mano diestra, ligando y templando. Por la izquierda al toro le costó más repetir y no hubo tanto acople, pero la faena subió enteros en las manoletinas finales, que precedieron a un estoconazo.
Eugenio de Mora pudo haber paseado otra oreja que, pese a la petición, el presidente no concedió. Fue la suya una faena de tesón y valor con un toro complicado, que fue desarrollando sentido y se coló siempre por el pitón izquierdo. El toledano estuvo muy encima y arrancó los muletazos siempre y dejó una estocada tendida.
El cuarto fue un toro muy serio, sin clase, siempre a la defensiva y dando tornillazos, con el que el toledano inició su labor de rodillas pero después se vino abajo su labor, fallando también a espadas, con dos pinchazos.
Valverde se estrelló con un toro deslucido que se paró enseguida tras emplearse en el caballo. Valverde trató de darle sitio y tiempo, pero el toro no colaboró lo mínimo. Remató de un pinchazo y media estocada. Con el sexto se estrelló con un toro orientado y con sentido con el que nada pudo hacer más que abreviar. Tampoco acertó con la espada.