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Dos orejas para Fandi y petardos presidenciales en El Puerto

EMILIO TRIGO | El Puerto de Santa María (Cádiz)
02/08/2009 19:10
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El propio Fandi lo afirmaba en una entrevista al periódico local "casi nunca he matado la corrida en la que me anuncio" y hoy no iba a ser menos. Nuevo baile de corrales existentes en la Plaza Real, con un remiendo de dos toros de Mª Carmen Camacho, incluidos los sobreros.

La pregunta sería ¿quién reseña los toros en el campo no sabe lo que ve? ¿o es que se pretende subir mucho el listón y no vale lo reseñado? ¿veterinarios, presidente o ganadero? Sea como fuere, al final el granadino vuelve a tener razón y es la segunda vez en esta temporada que no se lidia la ganadería anunciada completa. La primera fue la novillada de Los Recitales, remendada con utreros de Gabriel Rojas.

El lote de Torrealta se lo llevó El Cordobés y los otros compañeros, uno de cada. El primero de la anunciada fue suavón desde el principio, dejando manejar el capote con buen son a Manuel Díaz. El pastueño tuvo nobleza durante su lidia pero resultó mermado de fuerzas por dos fuertes balancines, uno con la capa y otro en la lidia tras la vara.

El Cordobés realizó una labor sin alardes, centrado en el toreo ortodoxo, y consiguiendo lo mejor artísticamente al iniciar su quehacer a media altura con suavidad y temple por el derecho. Lo demás, entrega con profesionalidad metido en su labor robando algunos limpios. Estuvo por encima de un toro que brindó al público, y que terminó parado, al que mató de estocada arriba.

Mereció la oreja que pidió unánimemente el respetable y el palco la hurtó por toda la cara. ¡Podrá gustar más o menos, pero lo cortés, no quita lo valiente! El cuarto, un zancúo, jabonero sucio, no presagiaba cosas buenas, porque todo lo hizo feo en la lidia, aunque recibió un buen puyazo. En último tercio no ayudó casi nada, metía la cara pero le costaba un mundo y había que llegarle mucho. Manuel atacó metido entre los pitones, muy fajado, en una actuación llena de dignidad. Terminó su sería labor con buen manejo de la tizona y cortó una oreja.

Con Rivera, otro número de la presidenta. Cambia el primer tercio en el segundo toro, sin un solo capotazo, porque el toro salió sin fijeza. ¿Vamos de protagonismo o no tenemos ni idea del reglamento que tenemos que aplicar? ¡Hasta el matador mandó a relajar a la Señora! Prosigamos. Hubo decoro a la verónica y un más que aceptable tercio de banderillas de Rivera. Variado, arriesgado y clavando los palos muy reunidos, dejando ver una amplia proyección en este tercio.

Como la tarde iba de despropósitos, la banda se apuntó al carro arrancando el pasodoble con un toro echado a mitad de faena. Debió hacerlo mucho antes, cuando Francisco muleteó con pasmosidad y ligazón por el derecho a un antagonista noble que era descarado de pitones, pero también careció de fuelle como su hermano anterior. Cogió la zurda, sin terminar de redondear por la falta de transmisión de su oponente, pero si con la misma suavidad y conjunción que con el otro pitón. Su fallo a espadas le privó de tocar pelo.

El otro del lote -de Camacho- también fue banderilleado con buena nota. En este, lo anecdótico fue que se quedó con la puya en el lomo toda su lidia, después de quitar el palo el varilarguero en su correspondiente tercio. Algo que apreciaron muy pocos. El quinto, se refugió en tablas por rajado, aquerenciado en los terrenos de chiqueros y al que Rivera, a base de apostar y no aburrirse, le cortó la oreja.

Estuvo firme y muy dispuesto pero ¿por qué se la dio a Francisco y no Manuel Díaz? ¡La presidenta no calibró igual y volvió a dar el numerito! Sin menospreciar el triunfo de Ordóñez, pero desde luego, ¡Esta plaza se merece más cordura en el palco y menos petardos presidenciales!

El tercer espada, cuajó un variado e intenso tercio de capa, con chicuelinas, larga cambiada, verónicas, étc. Hubo emoción y la recreación de un tercio de banderillas, en el que El Fandi se vació de forma espectacular. El Torrealta se quedó sobradamente con pies, aunque miraba antes de tomar con claridad la muleta, porque obedecía pronto a los toques.

David pasajeó al burel por ambos pitones con algún pequeño desajuste por la discontinuidad de la embestida pero siempre con la muleta adelante para enjaretar el siguiente. Prevaleció la ligazón, en series largas, en una más que notable faena a un buen colaborador.

En el sexto, El Fandi volvió a estar lucido con la capa, tanto en el recibo como en su quite. En banderillas, en una sola palabra, impresionante, pero tras comenzar con ciertas esperanzas la faena el toro cogió por la calle de en medio y se rajó. A partir de ahí, porfía por agradar a raudales y tragantón del granadino, provocando con los muslos los pitones y jugándose la cornada. Mucha vergüenza torera ante un astado que no valía para nada y al que arrancó la oreja a ley. 

Ficha de la Corrida de Toros en El Puerto

El Puerto de Santa María (Cádiz). Domingo 2 de Agosto.  Menos de media plaza.

Cuatro toros de Torrealta y dos (5º y 6º) de Mari Carmen Camacho, desiguales aunque aceptables de presentación. Destacó el 3º por movilidad y recorrido. El 1º y 2º nobles pero sin fuelle. 4º sin romper.

El Cordobés, saludos y oreja.
Rivera Ordóñez, saludos y oreja.
El Fandi, oreja y oreja.
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