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Un buen Manuel Larios corta una oreja en su presentación en Sevilla

Manuel Larios, dando la vuelta. | Foto: PACO DÍAZ (tauroimagen.com)
EMILIO TRIGO | Sevilla
06/09/2009 18:22
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Se presentaban en Sevilla, Manuel Larios, y Raúl Sáez, junto con los novillos de Cebada Gago, ganadería que debutaba este año en el coso del Baratillo. Cerraba cartel el portugués Joao Augusto Moura que regresaba a La Maestranza después de haber pasado el 7 de junio de esta misma temporada entre ovaciones.

Un festejo con poco público, mucho calor, con demasiada lentitud y una oreja en el balance artístico. Apéndice que se llevó Manuel Larios gracias a su buen gusto y formas que desarrollo en único manejable de la desrazada novillada de Cebada Gago.

El primero, fue un novillo armónico, alto de agujas que barbeó el burladero del cuatro después del recibo de capa con cierto aire del extremeño. A éste le dieron más de la cuenta en el caballo, quizás por haber derribado en el primer encuentro. Con todo, llegó al último tercio con guasa sin querer embestir, más bien al paso y con un chaval dispuesto que dejó ver de forma muy aislada un buen corte. Sin material plasmó algún derechazo encajado pero estuvo perdido con el descabello.

Con el cuarto Larios reafirmó las buenas maneras que apuntó en el primero. Ya con el capote, tras el quite, sorprendió por un templado y garboso manejo del percal a la verónica que refrendó con una gran media. El inicio de faena fue muy emotivo, con estética y mucho gusto, a la postre la tónica general de la labor de Larios. El joven diestro le dio fiesta al novillo por el pitón derecho, consiguiendo series muy bien hilvanadas, de trazo largo y llevando al manejable animal muy metido en la muleta.

Interpretó el natural con profundidad y temple y en todo momento dando importancia y encajando la cintura. Tuvo soltura, desparpajo y elegancia rematando su buena obra de una estocada que tiró al novillo sin puntilla y cayó el trofeo.

Saéz nada más coger el capote se llevó un buen susto al ser desarmado escapándose de puro milagro. El segundo pupilo de Cebada, en toda su lidia apretó por dentro una enormidad, más por el derecho. Raúl brindó a los presentes pero no hubo nada relevante por la escasa transmisión de su oponente. Utrero duro en el prólogo de la faena e insulso en el epílogo. Al menos el murciano lo intentó en todo momento, pero su esfuerzo fue baldío.

El quinto saltó haciendo todo que hace un manso, sin fijeza, corretón y nada de clase. Para colmo, en la faena de Saéz miró a su matador en todo momento, pendiente de él a cada instante. Raúl nuevamente se mostró dispuesto, con valor y se pegó un buen arrimón. Comenzó el pimentonero por estatuarios que resultaron muy apretados. A partir de ahí, consciente de que no había material para el lucimiento se metió entre en lo terrenos del torito, fajado en toda su labor. Hubo emoción y descaro, pero también algo de sin razón en un par de desplantes. Uno de ellos, le pudo constar muy caro en una feísima voltereta. Mal lote en conjunto y mucha disposición en ambos.

El portugués Moura estuvo centrado ante el primero de su lote, el tercero. Pulsó con temple y ritmo sobre todo por el derecho, el pitón izquierdo era imposible. Por este lo buscaba a mitad del viaje, además de reservarse en la embestida. Sin embargo, lo mejor lo hizo con la muleta en la diestra, con algunas tandas con recorrido y pulcras. Estuvo por encima de uno que no le ayudó nunca.

El sexto, fue otro toro por hechuras que derribó con ímpetu al piquero. Joao tuvo uno parado, sin clase, que jamás le metió la cara y cuando lo hizo fue pegando tornillazos. Brindó al respetable y no pudo pasar de voluntarioso ante tan mal material.  

Ficha de la novillada de Sevilla

Sevilla. Domingo 6 de Septiembre. Un cuarto de plaza.

Novillos de Cebada Gago, bien presentados, con cuajo pero faltos de raza y de poco juego en general. Destacó en manejable 4º. 1º rajado. 2º sin clase. 3º reservón. 5º mirón y parado. 6º sin clase.

Manuel Larios
, silencio tras dos avisos y oreja.
Raúl Sáez, silencio y vuelta al ruedo.
Joao Augusto Moura, ovación con saludos en ambos.
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