El matador de toros albaceteño Rubén Pinar fue la sorpresa y la buena noticia de la corrida de toros, cuarta del abono, en la Feria del Sol de Venezuela. Sus dos orejas fueron la nota de luz dentro de un festejo marcado por el poco juego de los toros de Santa Fe y los errores con los aceros.
Pinar se aseguró la salida en hombros por la puerta grande frente al tercero de la tarde, un aminal al que fue ahormando poco a poco con la muleta. Rubén, cuando el toro se asentó, toreó templado, ligando los muletazos. Ante el sexto, de peor condición, el de Tobarra mostró y dejó patente su disposición, pero no pudo elaborar una faena para el recuerdo.
Federico Pizarro salió dispuesto y con voluntad, pero ni terminaron de romper sus toros, ni la espada le ayudó en sus objetivos. Por su parte, Alexander Guillén mostró en Mérida un concepto bullidor y alegre. Toreó variado con el capote y a base de guiños al tendido, puso a los aficionados de su parte. Los aceros se cruzaron en su camino.