Cristian Escribano ha caído de pie en su presentación en la plaza de toros de Las Ventas, donde ha dado una vuelta al ruedo tras realizar lo más destacado de la novillada en la que también ha convencido la firmeza y valor de Javier Herrera. Esaú Fernández se han marchado de vacío. Todo ello con un encierro serio y desigual de juego, aunque con complicaciones, de Torres Gallego, que ha suplido la vacante de Nazario Ibáñez, con problemas en el reconocimiento.
El mejor animal de Gallego fue el quinto, un animal con transmisión, con cierta codicia y de buen juego con el que el Escribano ha estado firme y entregado, logrando varias series ligadas y emocionantes. Inició el trasteo con ayudados por alto, trincheras y pase de pecho saliendo hasta los medios. 'Metido en harina', logró buenas tandas en redondo, dando la distancia precisa tanto con la derecha como con la izquierda.
Sin embargo, el novillo fue a menos, quedándose muy corto, y Cristian alargó su labor. Tras un pinchazo y una estocada caída dio la vuelta al ruedo.Su primero perdió las manos en varias ocasiones. La faena la realizó en los medios de la plaza, destacando muletazos con buen concepto por el derecho.
El susto lo protagonizó Javier Herrero, que fue volteado por el complicado primero, afortunadamente sin consecuencias. Fue ese un novillo que le avisó y se le coló en varias ocasiones, sobre todo por el pitón izquierdo. Herrero no le volvió la cara, siempre con disposición y firmeza aunque pasándose de labor.
Con el cuarto, desclasado, volvió a justificarse en una faena de coraje, logrando muletazos de mano baja. Pinchó hasta en cuatro ocasiones, perdiendo un reconocimiento mayor.
Al tercer novillo le castigaron en exceso en varas, lo que acusó en el tercio final. Lo intentó Esaú Fernández, pero sin poder armar un compacto de faena ante un animal que tuvo que ser apuntillado al no conseguir levantarlo. El sexto tuvo poca clase, embistiendo con la cara muy alta. Lo intentó y se justificó el de Camas, que fue finalmente silenciado.