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Victorino pone más que los toreros en el cierre de Santander

DANIEL HERNANZ | Santander
31/07/2010 19:11
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La cinqueña y variada Victorinada que ha cerrado la Feria de Santiago ha terminado imponiéndose a una terna que pareció desprevenida. Fue reconocible la corrida, se movieron los toros, fueron el argumento y, con la exigencia y los matices propios del encaste, dieron espectáculo. La única la paseó Ferrera del encastado quinto y pesó poco. El Cid pasó muy mal rato con su lote y directamente renunció en el sexto. Fundi tampoco lo vio.

El primero iba para los seis años. Salió despistado o enterado de más. Midiendo el toro, sin el sentido del malo de la casa. Se le adivinaban cosas y El Fundi se trabajó un buen pitón izquierdo. Potable. De uno en uno el torero, y me vuelvo a poner. Sólo se animó al final el de Fuenlabrada, ganó el paso y obró la ligazón. Esa serie última tuvo intensidad y la faena larga, y espesita, acabó en lo alto, como la estocada a la primera. La resistencia a caer del toro hurtó la oreja.

No anduvo cómodo con el cuarto Fundi. Terminó fundido, cabreado. Impotente. El toro no lo regaló pero dolió verle irse rendido a por la espada. Hace no tanto, le había metido mano. Ni la faena ni el bajonazo le hicieron justicia.

Antonio Ferrera se fue calentando conforme el segundo Victorino comenzaba a amargar. En son de paz toro y torero las primeras series, la faena desembocó en unas tandas finales desenfocadas pero emotivas. Tarde llegaron. Con los palos, sólo mereció el tercer par por dentro.

Ante el encastado quinto, un toro vivo, Ferrera tiró pronto por los efectos. No fue malo el pitón izquierdo y algo se reposó el extremeño por ahí. Luego, salió todo más atropellado, pasado de vueltas. Vendió el esfuerzo el torero y acabó cortando una oreja. En banderillas, prevalecieron también los fuegos artificiales y su sentido del espectáculo.

El tercero bajó el trapío de la corrida. Más terciado. Tuvo el toro más movilidad que entrega. Igual que El Cid, que no vio el momento de asentar las zapatillas y obligar a retratarse al toro. O para delante o para detrás. El Victorino se fue haciendo dueño y El Cid cediéndole cada vez más terreno. La voltereta final, quedó en un susto. Se lo quitó de enmedio como pudo con la espada. El sexto le arrebató los papeles a las primeras de cambio. Le duró medio minuto. Y la pitada general bastante más. Salió entre almohadillas.  

SANTANDER, 31 DE JULIO

10ª de la Feria de Santiago. Lleno.

Toros de Victorino Martín, cinqueños todos, desiguales de presencia, terciado el 3º. Encastados en conjunto aunque de juego variado.

El Fundi
, saludos tras aviso y silencio.
Antonio Ferrera, saludos y oreja con petición de la segunda.
El Cid, saludos y pitos.
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