La segunda novillada del Torneo Ocho Naciones en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid se ha desarrollado sin demasiado interés, salvo por las ganas del colombiano Sergio Blanco, en dos horas y media de festejo.
Con el tercero de El Jaral de la Mira y después de una pésima lidia donde reinó el desorden, Blanco se mostró más asentado que sus compañeros. El animal no andaba sobrado de fuerzas y recorrido. Si bien, respondía cuando le llevaba templado el novillero, aunque la falta de emoción deslució el trasteo. Mejoró el colombiano ejecución muletazos del sexto, especialmente por el lado derecho. Al natural toreó de uno en uno, templado, aunque sin apreturas. Mató de un bajonazo infame.
Con el que abría plaza, Tomasito estuvo embarullado y sin confianza con el capote, aunque se entonó en un quite por chicuelinas. Con la muleta comenzó componiendo la figura sin mando y llegó a sufrir un tropezón sin consecuencias. La faena estuvo basada en la mano izquierda, aunque faltó mando y asentamiento. Se le vio nervioso y acelerado al francés.
Después de un comienzo por estatuarios en el cuarto, volvió a estar sin mando en otro trasteo basado en la mano izquierda, aunque nunca se acopló a la manejable embestida de Los Chospes. No corrió la mano en medios pases.
Miguel Manzano se presentó en Madrid con un animal flojo y descastado al que cuidó llevándolo a media altura y rematando por encima de la pala del pitón, saliendo enganchados muchos pases. Mejoró la labor al natural, el pitón con más calidad, aunque toreó siempre hacia afuera. Con la espada mal.
En el quinto se le vio verde y desconfiado, y demostró que una sola novillada en 2009 es poco bagaje para presentarse en Madrid. Desaprovechó las embestidas claras del quinto, enganchado y echando la pierna atrás. Manzano pasó un calvario con la espada.