La corrida goyesca en conmemoración del tercer centenario de la feria de Albacete ha resultado muy entretenida con un Hermoso de Mendoza a gran nivel y un Juli en todo su esplendor al cuajar dos faenones presididos por el temple, la mano baja y mucha profundidad. Cortó dos orejas que podrían haber sido más de no haber fallado con el descabello.
Lo mejor, una tarde más, llegó de la mano de Julián López que realizó una gran faena a un muy buen segundo toro de El Ventorrillo, bravo, noble y con profundidad en su embestida. El madrileño lo bordó al natural, en varias series extraordinarias por largos, templados, profundos y de mano muy baja. Pese a que en un principio parecía que el toro no iba a durar en demasía, Juli lo midió y se echó rápidamente la muleta a la mano izquierda, por donde el de El Ventorrillo no se cansó de embestir. Mató de una gran estocada y cortó las dos orejas.
En el quinto volvió a bordar el toreo, esta vez con la mano derecha. Borrachera de toreo de un Juli en total plenitud, que pegó varias series profundas, por abajo, de muchísimo temple y hondura. Enorme El Juli con un toro que pareció mejor de lo que era gracias a la técnica y la profundidad que aplicó el torero. Gracias a eso el animal acabó embistiendo a bueno tras un principio dubitativo, si bien por el izquierdo era más remiso a embestir por lo que la petición de indulto de un sector del público era totalmente injustificada.
Con la plaza totalmente entregada pinchó y dejó una estocada contraria que no surgió el efecto esperado, por lo que tuvo que hacer uso del descabello, perdiendo ahí el doble trofeo.
Anteriormente, Hermoso de Mendoza estuvo en maestro con el primero de Fermín Bohórquez, con el que templó y arriesgó. Brilló en el toreo a dos pistas con un extraordinario Chenel, con Ícaro llegó mucho a la cara del toro -codicioso pero que acabó viniéndose abajo- clavando al estribo durante toda la faena y con un buen final con el carrusel de cortas. Remató el completo trasteo con un rejonazo de efecto fulminante.
En el cuarto volvió a estar a buen nivel, pero con un manso de Fermín Bohóquez que le duró un suspiro. Destacó con Silveti, de dentro a fuera y quebrando con riesgo en la cara del animal. Pablo tuvo que llegarle mucho para que respondiera y tras descordar al toro con el rejón de muerte, perdió la oportunidad de tocar pelo.
Miguel Tendero pechó con un toro complicado de El Ventorrillo que se movió pero que acortó muy pronto su recorrido, quedándose debajo de la muleta a partir del tercer muletazo. Dispuesto el albaceteño, destacó en una tanda con la mano derecha y tras una buena estocada le otorgaron un trofeo de menor nivel.
El albaceteño se llevó el peor lote de El Ventorrillo ya que el sexto fue manso y se rajó pronto. Pese a no cortar orejas, Miguel estuvo aquí mejor y más seguro que en su primero, tirando de firmeza para sacar agua de un pozo casi sin fondo.