El valenciano Enrique Ponce y Espartaco, que conmemoraba sus 30 años de alternativa, han paseado tres orejas respectivamente en la segunda de la Feria de la Peregrina de Pontevedra llegando el premio mayor, al valenciano con un toro con mucha clase pero sin fondo y a menos premiado exageradamente con la vuelta al ruedo, y al sevillano con un toro muy bravo, fuertemente ovacionado que hizo cuarto. Morante de la Puebla se estrelló con dos mansos y se fue de vacío.
El lote de Espartaco, como reconoce el torero, fue casi una putada de bueno. Uno manso y otro bravo, mucho. Este fue el cuarto, un toro que apretó con riñones y hacia los medios en una vara larguísima donde le sacudieron de lo lindo, fijo el Núñez en el peto, con la cabeza colocada abajo y apretando con vocación pese a la carioca del piquero.
A más el toro también y, conforme avanzó la faena, embistió más intenso, por abajo, mejor. Noble a la vez, respetó al torero dejándole coger aire cuando porfiaba en la pala del pitón para, al toque, iniciar el ataque. Espartaco hizo cuanto pudo y campeó con aquello como pudo. Por fuera, holgado, logró la ligazón y con ella los olés llevando largo al toro por momentos.
El primero, terciadito y de finas hechuras, manseó de primeras. Como una pelota de tenis, rebotaba el toro de un caballo al otro. La lidia, un despropósito. Sin embargo, y escondiéndole la querencia y la huida, el toro repitió con nobleza vibrante en la faena de muleta. Espartaco, de nuevo periférico. El toro, demasiado a su aire. Las veces que apostó Juan Antonio, se la dejó puesta y lo sujetó, ligó aprovechando el viaje y la movilidad de toro. Al igual que en el otro, enterró la espada a la primera y se abrió el camino.
Ese camino se desbordó en el segundo. Un toro bajo y bien hecho. La vuelta al ruedo se la inventaron, más por lo que el toro permitía intuirle que por lo que luego desarrolló. Clase y temple, mucho. Falló el motor que lo moviera. Dice Ponce que la divisa lo descoordinó. El de Chiva lo cosió a la muleta al principio, con cariño y sin violencia. El toro no podía. Mucha pausa, suavidad y ni con esas. Optó entonces por aliviarlo y provocarlo más encima. Llegaron entonces, circulares, cartuchos de pescao, bazas de su repertorio, esmeradas puestas en escena, salidas, entradas...El delirio. Estocada caída y dos orejas.
El quinto fue un toro con teclas que tocar e incertidumbres en los primeros tercios pero Ponce lo metió en la muleta de forma espléndida en el inicio de faena, muletazos por bajo empapándolo de trapo hasta sacarlo a la segunda raya con torería y poder. Trató de afinarlo con depurada técnica Enrique y el toro se templó algo aunque embistió sin ritmo, repuso en ocasiones y no aguantó cuando el valenciano lo intentó en redondo ni tampoco al natural, por lo que Ponce volvió a tirar de recursos en una faena larguísima donde sonó un aviso antes de entrar a matar.
Morante de la Puebla debutó en Pontevedra sin toros. Los dos mansos, el tercero muy deslucido y el sexto con geniecito, sin clase. Quiso justificarse en este, hundió riñones y corrió la mano a derechas pasando el toro con la cara por las nubes cuando no se agrió, soltó hachazos y gañafones. Desistió Morante, con razón.
Me encanta el sitio, y desde mi casa en Francia, cerca de Béziers (Sète)ver las faenas buenas de las fiestas, en la espera de nuestra Feria de Béziers la semana que viene. Espartaco que fue dix anos por lo menos la grand figura no a perdido este sentido particular de la toreria, muy personal... un hermoso esfuerzo. Un grande senor ! Y nuestro Sebastian... Olé Olé y Olé !
El maestro del destoreo? pero si Josè Tomàs no alternó esa tarde!
Benevolencia de la Presidencia: Ninguna de las faenas, con excepción del quinto toro, y para eso con una estocada caída, eran merecedoras de orejas. Los toros anovillados, sin ningún peligro, salvo el lote de Morante, no debieriron de pasar el reconocimiento, por su falta de trapio.
viva espartaco y viva villaluenga del rosario!!!
Increible una "vieja gloria" y el maestro del destoreo le han pegado un repaso a la quintaesencia del arte de torear, que lleva unas cuantas tardes que no da pie con bola. Tiene atascao el tapón del tarro de las esencias. Será las calores.
¿Pero que hace Espartaco vestido de alamares? !Claro las nuevas generaciones de aficionados están al Loro con la Lupa viendo las "faltillas" de nuestras figuras del momento, que son "Cazadas" al instante con el Pico, ó el "Cacho" tan en boga por estos lares, que tienen que aparecer los "viejos Gladiadores" para dar ejemplos?...Lo que estos no saben que en todas las épocas se cocieron de Habas "Calderadas"..Que desilusión.