Romanticismo, creatividad, naturalidad y arte, mucho arte, en el cartel de hoy en el Puerto. La terna condensó a tres diestros que recordaban años pasados como los Romero, Paula y Manzanares de otras épocas.
Tanto es así, que todos vistieron de azabache, como si se tratase de un homenaje a los tres monstruos citados, por cierto Curro estaba en una barrera. Otra cosa fue el resultado del cuadro del arte porque Aparicio no creó, Morante esculpió y Manzanares lo firmó. Lo peor la cornada a Morante, un accidente cuando mejor estaba esculpiendo una inmensa obra artística sin reconocimiento en el palco.
La señora Alonso demostró no ser aficionada, no tener sensibilidad. Fue la única que no estuvo a la altura al negar la dos orejas, que no es lo de más aunque sí lo es faltar el respeto a un torero herido que acababa de jugarse la vida y volver a expresar que no merece presidir nunca más.
Gente así, no cabe en nuestra Fiesta, donde todo es verdad, incluso la muerte. ¿Pero quién es usted para ser eso? La inepta del palco con su actitud, dejó claro que le importa un pimiento los sentimientos de todos. Ella si que dio una corná despectiva a un torero en el hule. ¡Imperdonable por injusto e insensible!
Inició el festejo Julio Aparicio con verónicas descafeinadas, paso a atrás y posterior leña en el caballo con dos puyazos. El madrileño anduvo por la periferia del astado con precauciones. En su defensa diremos que el primer toro no humilló nunca. Julio lo intentó pero sin demasiado ahínco, matando de forma habilidosa. Fue el primer fiasco de la tarde. Prácticamente lo mismo en el cuarto, casi igual, pero esta vez dubitativo y desbordado. ¡El arte no tiene mitades, todo o nada!.
Morante con el jabonero que hizo segundo, pegó un par de pinceladas con el capote que cambiaron el ánimo de la plaza. Aunque lo mejor fue una media que abrochó el saludo, de esas de manos bajas, compás y gracia natural que absorbe los sentidos. Tras la vara, por cierto muy mal picado, que hizo sangrar en demasía al burel, nueva exquisitez capotera del sevillano, con una verónica y media de cante jondo. Comenzó José Antonio con ayudados por alto de un sabor distinto llenos de armonía y naturalidad espontánea.
Continuó con un par de tandas con la diestra de gran estética, corriendo la mano y acompasando la cintura. Pero lo que se prometía una gran faena, quedó sólo en eso, dejándonos a todos con la miel en los labios. El toro se puso muy molesto con un calamocheo malaje, además de pensárselo en alguna ocasión antes de acometer. Lástima porque vimos a un Morante tranquilo y relajado, pero sin ese toro que presagió en su principio.
El quinto fue un sobrero de Camacho, engatillado, bien conformado, con nobleza, suavidad pero sin el empuje y poder deseable. El de la Puebla firmó una obra maestra. Toro noble que humilló y al que José Antonio hipnotizó en una muleta prodigiosa. Hubo verdad, temple, cintura rota y naturalidad espontánea de un artista diferente. Cuajó series con la diestra, largas, profundas, de mucha exigencia para delirio de la afición. Cuando mejor estaba en un tras pies, resbaló a merced del toro siendo cogido. ¡Una verdadera pena!
Manzanares recibió al cinqueño -el de más peso de la corrida- con empaque, jugando los brazos con suavidad, dando los vuelos del capote como si fuera el balancín de una amapola mecida por el viento. La misma garbosidad para llevarlo al caballo, con una gentileza muy torera. José Mari realizó una faena de imaginero con la muleta a modo de gubia, con la que talló una obra esbelta, estética, de las que llegan a toda clase de públicos, sobre todo en la primera mitad de trasteo.
El cambio de manos, ligando con el pecho, inolvidable al sacarlo para afuera. Pero luego el viento, sumado al aprendizaje del cinqueño, bajó la nota de la profunda actuación del alicantino. El toro empezó a quedarse con menos recorrido, aunque Manzanares prorrogó de la misma forma. Espadazo y dos orejas en faena de más a menos, sin embargo.
El sexto fue de esos orientados pero encontró a un Manzanares muy capaz y poderoso. Le plantó cara, sacó el valor que lleva dentro y se la jugó de verdad. Se hizo presente la emoción, la conjunción en su muleta y la expresividad del alicantino. Otro espadazo y oreja a ley. Además José Mari tuvo la hombría de salir andando camino de la enfermería, dejando atrás la Puerta Grande, lo que fue toda una lección de compañerismo y torería.
Hoy no es un sabado normal, hoy es un sabado macilento, mustio, aflijido, ajado, negro, aunque el sol brille con justicia en el cielo. Pero siempre que llueve escampa y tarde o temprano el sol vuelve a sus fueros. La espera será larga y dura, como siempre que se espera a alguien a quien quieres, pero merecerá la pena después, de eso estoy seguro. Ánimo Morante, ánimo amigo.
Portuense, si hablas de justicia ponte la mano en el pecho y dime que la oreja de ayer de Morante es equiparable a cualquiera de las que regaló la presidenta el pasado domingo. El buen aficionado lo sabe, pero gente como la presidenta y tú no. Alguien debería decirle a esta señora que los protagonistas en una tarde de toros deben ser los que pisan el albero y no quien preside. Se ha empeñado en aparecer en todas las crónicas. La semana pasada por regalar trofeso y esta por negarlos. Un poco de criterio señora y más afición.
El Puerto es de segunda con aficionados de primera. El año pasado en Algeciras tampoco salió Manzanares a hombros con Castella herido. Ni saldrá por la puerta grande de Madrid ni por la del Príncipe si hay un compañero al que están operando de una cornada en la enfermería. En cuanto a la discusión de si se debió o no conceder la segunda oreja a Morante, pienso que con el reglamento en la mano hizo bien en no darla. ¿Quién puede asegurar que lo hubiera matado a la primera? pero claro, estamos acostumbrados a ver dar y, sobre todo, pedir orejas cuando vemos sangre.
Lo de la Sra. Presidenta Dña. Ana Alonso ya raya en lo caciquil. Si no fuese porque su pareja, Gomez Periñan, la puso en el Palco por no ponerla en otro sitio,ni acudiría a los toros pues no es ni aficionada, ayer lo demostró. Debería hacerse un auto-psicoanálisis en su gabinete profesional de porque no abandona el palco. Sra. Alonso, usted sobra en el Palco, ayer sentimos verguenza e indignación.VAYASE POR DIGNIDAD (si es que le queda)
ke pena la cojia de morante con lo bien ke estava el toro humillando y se enkontraba agusto kon el tor una pena maestro pero trankilo ke te va a rekupera pronto y ya sabes a triunfa ke este año es el tuyo y a jose maria manzanares ke decir ke es un torerazo kon no sali x la puerta grande y irse x la enferneria a ver a morante eso es un torero si fuera los hermanos rivera sale x lA PUERTA XK NO ESTA A LA ALTURA ESO SI ESA UN TORERO MANZANARES ANIMO MORANTE UN SALUDO
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