Juan Bautista ha perdido por el mal uso de la espada la posibilidad de obtener un triunfo sonado en Nîmes. Material al menos ha tenido el francés, que sorteó el mejor de los ejemplares de Juan Pedro Domecq, un encierro bien presentado y que derrochó nobleza, aunque algunos anduvieran justos de fuerzas.
Fue precisamente con el que abrió plaza, premiado con la vuelta al ruedo, con el que Juan Bautista hizo lo mejor de toda la mañana. Gracias a la incansable embestida del animal, el de Arles consiguió cuajar muy buenas tandas tanto por uno como por otro pitón. Ese toro de Juan Pedro, que había pelado bien en varas, murió como un auténtico bravo pero Bautista perdió el triunfo por los aceros. Con el cuarto, que blandeó y embistió rebrincado quedándose parado poco a poco, Juan anduvo decoroso antes de volver a fallar con la espada.
Quien sí tocó pelo fue Manuel Jesús "El Cid", que paseó una de las orejas del segundo de la mañana, otro excelente ejemplar al que hilvanó una faena basada en la diestra, siendo el temple la principal cualidad de la misma. Ante el flojo quinto, construyó una faena a media altura que no terminó de transmitir a los tendidos, fallando a la hora de entrar a matar.
En esta séptima corrida de la feria de Pentecostés de Nïmes, se fue de vacío José María Manzanares, que lo intentó con la media arrancada del blando tercero, que cada vez fue a menos. El que cerró plaza, noble pero tardo, terminó parándose, sin permitir tampoco que el alicantino desarrollase su toreo.