El diestro Javier Castaño ha saludado la única ovación en el cuarto festejo de la feria de Vic-Fezensac, una corrida que ha estado marcada negativamente por el pobre juego de los toros de Adelaida Rodríguez, muy bien presentados aunque mansos, soso y sin transmisión.
El salmantino ha realizado lo más destacado en el tercero, un toro que hizo una espectacular pelea en varas y que llegó a la muleta embistiendo con más nobleza y temple que el resto de sus hermanos. Castaño lo supo aprovechar, en muletazos buenos por ambos pitones y aunque el público estuvo algo frío durante el trasteo, le dio una fuerte ovación.
Por su parte, Antonio Ferrera y Sánchez Vara fueron silenciados en sus dos toros, unos animales de nulas opciones.