La feria de embaló con una notable, notabilísima corrida de Puerto de San Lorenzo. Cuatro orejas se cortaron y alguna más pudo caer, si no llega a ser por la espada. Toda ella, jugada con un viento más que molesto, que no se quiso perder un encierro de alta nota. Dos toros de altísima puntuación y tres más que notables pusieron en bandeja muchas cosas.
A hombros salió Ponce con un lote de muchas opciones. Uno de los mejores ejemplares, el que abrió plaza, cayó en sus manos. Su toro ideal. Mansito y suelto en los primeros tercios, tomó la muleta todo lo que quiso el valenciano. Fue toro de muy noble son. Con un pequeño defecto: Amagó con irse y al final se fue. Quizá influyese que toda la faena se plantease en la primera raya, por el viento mayormente.
Fue pronto el toro, que se vino a todo, a pesar de los dos fuertes puyazos que soportó. Ponce firmó con él una faena de largo metraje -diez minutos exactos cuando atacó con la espada- y fácil, seguro, sin despeinarse la cosa. Esa faena la abrió el valenciano con muletazos por bajo y después se dilató entre muchas pausas y paseos del de Chiva.
Fue faena a derechas, con dos fases. Una primera más aliviada, en línea, sin obligar a nada ni nadie. Sin apreturas tampoco. El toro siempre quiso tomarla por abajo. No hubo demasiados intentos por el pitón izquierdo antes de meterse a fondo con el animal en dos series buenas, de mayor ajuste y poder. Las dos series de la faena. Ahí respondió mejor el animal, que pese a hacer amagos de irse, nunca se fue. Media estocada algo trasera valió para tirarlo sin puntilla. Y dos orejas en las manos. Generosa la segunda. El toro la tenía con fuerza.
Otra paseó Enrique del cuarto, un toro que buscó las querencias a tablas, que se abrió mucho, pero que terminó siempre volviendo. Ahí molestó sobremanera el viento, y Ponce buscó siempre el abrigo de las tablas, en series de las de soltar al toro camino de las tablas para recogerlo después, a contraquerencia. Tampoco aquí se esmeró el valenciano con la zurda. Sin violencia en ningún momento, con facilidad, sencillamente. A este toro lo mató Ponce por arriba y a la primera. Una buena estocada, otra oreja.
La otra de la tarde la cortó Pérez Mota del tercero, otro de los toros potables del buen encierro de Lorenzo Fraile. Antes había venido un paréntesis en la avalancha con el segundo, el garbanzo negro del lote, que echó siempre las manos por delante, aquerenciado en tablas, sin plantar batalla siquiera. Castella no se entretuvo.
Tras ese borrón, la fiesta no se detuvo. El tercero, suavón, dejó estar y querer siempre al torero. Había salido muy frío de salida. Tanto, que Pérez Mota tuvo que levantarse en la puerta de chiqueros tras dos frenazos en la misma cara, in extremis. El gaditano firmó una faena de mucho corazón y entrega. Todo sinceridad de torero nuevo y poco rodado. Carencias suplidas con disposición a raudales. Hubo un buen inicio por estatuarios, pausado y templado, y buenos momentos también sobre la mano diestra. Lo mejor, con diferencia, fue el estoconazo con el que lo tiró. En el hoyo mismo.
El sexto fue toro de premio gordo. Toro de gran fondo y forma, que perfectas fueron sus hechuras. Salió suelto del primer encuentro con el peto -a relance- pero después se quedó fijo y peleó en el segundo puyazo. Se vino arriba el animal y no paró de embestir como sólo los toros importantes saben hacerlo. Se vino galopando y descolgado desde el primer cite, y así terminó.
Pérez Mota lo esperó en los medios, con mucho arrojo. Le costó al torero gaditano encontrarle el temple a primeras, sobre todo con la mano zurda. Aunque con la mano diestra hubo dos series importantísimas, casi redondas. Con gusto y regusto. Toreando con la mano baja, con cierto desgarro. La sinceridad y entrega, por encima de todo. Pesaron el viento y quizá los nervios. Habría cortado una oreja, pero la espada se fue abajo.
Pérez Mota es muy buen torero, lástima que no le den más oportunidades con la cantidad de pegapases que hay por ahí y a los que realmente valen la pena les dejan ahí muertos de hambre y de asco. Ánimo Manuel Jesús, llegará tu momento tarde o temprano.