Tarde sin mucha historia la que se haestá desarrollado en la plaza de toros de La Misericordia de Zaragoza, donde han destacado algunas series de Juan Belda y el segundo novillo de Prieto de la Cal, dentro de un festejo vacío en el que ni el ganado ni los novilleros han logrado calentar los tendidos.
Juan Belda ha dejado algún detalle en el capote y en la muleta ante el tercero, una labor en la que han predominado las ganas del espada ante el deslucido animal. Algo similar ha ocurrido en el sexto, disposición del murciano, pero trasteo que no ha roto.
Enrique Guillén no ha acabado de acoplarse con el encastado segundo, como tampoco lo ha hecho con el quinto, un toro áspero que se revolvía mucho. Por su parte, la tarde de Pérez Valcárcel sólo ha servido para justificarse.