Se esperaba con ganas la primera de rejones en Feria. Fundamentalmente, por el cara a cara entre Hermoso y Ventura. El estellés ha encontrado torero que le planta cara y eso es bueno para todos. Para ellos, para los aficionados y para el rejoneo, que camino lleva de una nueva evolución. La primera, las cuadras. Fenomenales. Es sorprendente el ritmo que llevan los jinetes preparando caballos. A las estrellas de 2007 se les han sumado otra docena en el año que acaba de empezar. Y eso es bueno, muy bueno.
La corrida registró el primer lleno de la feria. Se esperaba. Como también el triunfo de Ventura, que mantiene un idilio con ‘su' plaza de Sevilla. Más cuajado y maduro que el año pasado, cuando también descerrajó la Puerta del Príncipe, el portugués afincado en La Puebla tuvo que tirar de emoción e, incluso, espectáculo para calentar unos tendidos entregados sin rendición previa.
La corrida de Bohórquez, entipada, no dio mal juego. Tampoco se sumó al espectáculo, salvo el toro que cerró plaza. Muy baja de raza, de fondo y muy mansa, dejó el duelo a falta de más. De dos figuras cuerpo a cuerpo. Sin ser mala la corrida, pues no tuvo malas intenciones ni mal aire, era desesperante ver como los primeros ejemplares amagaban con rajarse a las primeras de cambio.
Fue el caso de los dos primeros, con los que se estrellaron Bohórquez y Hermoso. Fermín hizo auténticos esfuerzos por tratar de sacarse al suyo a la segunda raya, y le costó un mundo. Pablo por que el suyo, abanto ya de salida, no pasase de la primera hacia dentro. Hermoso midió el castigo desde el principio. Un solo rejón de castigo y mucho mimo en banderillas, siempre de frente. Pero no había material con el que conectar. Ni con el que lucirse. Chenel se quedó sin poder galopar a dos pistas y sin ese cambio por los adentros tan clásico en él.
El cuarto fue toro bueno. Con nobleza y buen aire. Fermín se gustó y templó con él. Mejor que clavando. En la puerta de chiqueros lo esperó, aunque la yegua Rubia no aguantó el envite hasta el final. Un desarme en el rejón de castigo y una delicia su monta clásica, de alta escuela. Rejoneo sobrio y templado. De alta escuela. Una lección de lidia a caballo a lomos de Sinfonía, una de las estrellas de su cuadra. Labor sobria, rematada con un rejonazo muy bajo pero sin puntilla. Las masas pidieron la oreja
Pablo pareció venirse abajo con el quinto. Fue el toro más difícil de la corrida. Y Hermoso firmó una actuación a menos. El toro se movió en los de castigo y Pablo le aguantó y templó a lomos de Rondeño. Silveti no terminó de confiarse. Y de ahí a menos. Se paró el toro y no reaccionó el torero. Hermoso se echó encima en el arrimón final y en la suerte de matar.
Así las cosas, Ventura arrasó en Sevilla. Por segundo año. Por tercera vez. Con el mejor lote de la corrida. Poniendo mucho de sí. Pasión y espectáculo. Al tercero lo paró con mucho temple y dejó un rejón de castigo al quiebro, en el tercio, de decir aquí estoy yo. A ese toro le dieron mucha capa y quizá pudo acusarlo al final. Con un solo rejón, crudito, Manzanares salió a dar un espectáculo en banderillas.
En el tercio primero, de frente después. De punta a punta recorrió Ventura la plaza para dejar un quiebro de gran nivel. Tres piruetas hubo a la salida. Y a la tercera, el toro acertó en la nalga del caballo. Nada grave. El público advirtió al jinete, que rápidamente cambió de montura y empezó a reventar aquello con Té y, sobre todo, Morante. Dejándose llegar al toro, en los medios, Ventura puso la plaza boca abajo. Y cuando Morante pegó un bocado, literal, al toro, aquello era imparable. Un primer pinchazo dejó la faena sin doble premio. Justa la presidencia en este caso.
El sexto fue el mejor de los seis. Muy descolgado en sus embestidas. A ese lo recibió en la puerta de chiqueros y trató de encelarle con el marsellés. No salió lucida la cosa. Cada uno por su lado. A ese sí le recetó dos de castigo, el primero de frente, de gran nivel.
Ventura se vino arriba en banderillas con Guaraná. Con protectores en manos y patas, se gustó en los galopes de costado. El caballo por sí solo era un espectáculo. Lo propició también ventura, que le hizo arrodillarse primero y sentarse después. Puesta en escena. Después, el espectáculo llegó con Distinto. Dos farpas tremendas. Citando desde la segunda raya, dejando llegarse al toro hasta la primera. Unos metros nada más. Para quebrar en ese instante. Embroques milimétricos. Al pitón contrario. Asombroso.
El rejón de muerte hizo rodar al toro sin puntilla. La espada cayó un pelín baja. De efecto fulminante. Clamor total y las dos orejas de ‘Mimoso' en sus manos. Vibró la banda, que se arrancó con Nerva y Churumbelerías. Gustándose también. Escogido repertorio. Y Ventura, pletórico, ganó el primer pulso. El siguiente, a cara de perro, en Madrid.
Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Domingo 30 de marzo. 3ª de feria. Lleno de 'No hay billetes'.
Se han lidiado toros de Fermín Bohórquez para rejones, reglamentariamente despuntados. Mansos en conjunto, aunque manejables. Mejor el 6º, muy noble. Buenos 3º y 4º. Parados 1º y 2º. Deslucido el 5º.
Fermín Bohórquez, saludos y oreja.
Hermoso de Mendoza, saludos en ambos.
Diego Ventura, oreja tras petición de la segunda y dos orejas.